Foto-montaje: Israel Vásquez F. - cedida
MADRID 16 Ene. (EUROPA PRESS) - Israel Vásquez. Periodismo Uniacc.
La delincuencia en Chile crece exponencialmente a la inversa de la cantidad de cupos que existen para albergar a los miles de antisociales privados de su libertad entre chilenos y extranjeros. Una importante declaración por parte del ministro de Justicia, Jaime Gajardo, provocó caldeadas reflexiones entre la ciudadanía.
El titular de Justicia asegura que el Estado chileno tiene el control absoluto de las cárceles. Sin embargo, la ola delictiva que amenaza con hundir el sistema penitenciario no es un invento de los medios.
Controvertidas discusiones emergen desde la opinión pública, a propósito de la declaración de Gajardo. Dudas en relación al control de las cárceles, puesto que los reos se pueden fugar hasta con alicates.
CENTRO PENITENCIARIO COLINA 1
El renombrado centro penitenciario, hizo su popularidad en los medios debutando con dos fugas importantes. En el año 2019, tres reos de alta peligrosidad cortaron los barrotes de su celda con herramientas y con esto consiguieron llegar a los talleres para luego hacer un forado que los llevó directo al perímetro de la cárcel, estando allí, cortaron las mallas y escaparon.
Otra importante fuga de este centro penitenciario es la que protagonizaron los reos "el chico Perry y el chico Dany". Casi con el mismo método de escape ocurrido en el año 2019, estos internos utilizaron improvisadas herramientas, guantes y alicates para cortar el cerco eléctrico y trepar por el muro de la cárcel. Por otra parte, estos casos y como lo ocurrido con el reo decapitado en el Centro de Cumplimiento Penitenciario en el Biobío, evidencian una grieta en cuanto a la efectividad de las autoridades para ejercer el control carcelario.
La seguridad del ministro reverbera al reflexionar y comparar el Estado de Francia con el Estado chileno. Precisó sobre el control de las cárceles, argumentando que por ese caso puntual, en Francia no se perdió la capacidad de vigilancia y poder sobre el sistema penitenciario.
Historial del control penitenciario en Chile
Distintos vestigios a lo largo de la historia carcelaria chilena, evidencian las múltiples fugas ocurridas. Todas distintas en su forma de escape. Desde las más emblemáticas, como la "Operación Éxito", en 1990; la fuga de 49 frentistas que excavaron un túnel de 60 metros a través de la cárcel; o "La fuga del siglo" del "comandante Ramiro", en 1996. Ocasión en la que se fugó de la Cárcel de Alta Seguridad, en una canasta de tela atada a un helicóptero.
La actualidad noticiosa chilena sigue televisando los escapes de los centros penitenciarios. Realidad que se retrata con la fuga de dos internos del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Osorno, circunstancia en que los reos se escaparon aproximadamente al mediodía y burlaron todos los sistemas de control.
Medidas para enfrentar la sobrepoblación penitenciaria
Gajardo, en una entrevista radial, anunció la construcción de 12.600 nuevas plazas y la reactivación de 1.600 más, que no estaban siendo utilizadas en establecimientos penitenciarios, medidas que fueron elaboradas para combatir la actual crisis. El administrador de justicia, aprovechó la ocasión para asegurar que la ampliación de Santiago 1, ya es una realidad y reveló las cifras de incremento en la población penal con un 29%, superando los 43.158 reos en el año 2013 a 59.576 el 30 de junio de 2024.
El equipo de investigación de radio Bío Bío, reveló que al término del año 2024, los sumarios administrativos de Gendarmería acumulaban un total de 3.869 casos abiertos. El más antiguo data del año 2006, evidenciando el flemático proceso de investigación donde los funcionarios atribuyen la falta de gestión en los procesos. Otros miembros del servicio comparten una teoría sobre un privado de corrupción interna y de esta forma logran manipular los plazos.
Ante tales cifras de incremento delictual más el poco control carcelario, no es extraño oír a la ciudadanía recordando e incluso con cariño, al "lanza" del centro. Ese que al menos, al parecer tenía un código "ético"; personas de la tercera edad, madres embarazadas o solas y niños quedaban fuera de la lista. Pero lo más importante que recuerdan de aquel asaltante es que no le robaba la vida a nadie.