Santiago 8 Feb. (ATON) -
Se estima que el fisco recibiría entre US$ 1.600 millones y US$ 4.000 millones extra según el precio anual.
Un escenario externo favorable acompañará el inicio del gobierno de José Antonio Kast. El sostenido avance del precio del cobre principal exportación del país ha abierto expectativas de mayores ingresos fiscales para 2026, al tiempo que el equipo económico entrante observa con cautela la evolución del mercado.
Esta semana el metal rojo superó los US$ 6 por libra, consolidando una tendencia alcista que ya venía desde 2025, cuando su valor subió más de 40%. En lo que va de 2026, el incremento continúa, reforzando proyecciones optimistas sobre su impacto en la economía chilena.
En ese contexto, la Comisión Chilena del Cobre elevó su estimación de precio promedio para este año a US$ 4,95 por libra, lo que, de concretarse, representaría el mayor nivel histórico. La cifra supera ampliamente la previsión utilizada en la Ley de Presupuestos US$ 4,35 y también la proyección previa del propio organismo.
El cambio de escenario es seguido de cerca por el equipo que encabezará el futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, debido a su efecto directo en la recaudación fiscal. Desde el entorno del mandatario electo reconocen que el nivel actual del precio del cobre, representa un shock muy positivo para los ingresos fiscales del país, la balanza comercial y también para la inversión .
Estimaciones de la Dirección de Presupuestos indican que cada centavo adicional en el precio promedio del cobre implica ingresos extra para el Estado provenientes tanto de Codelco como de la tributación minera privada. En el mercado, algunos cálculos amplían ese rango, mientras que la ministra de Minería precisó que hay un rango bastante amplio, que va desde los US$ 27 millones a los US$ 35 millones por cada centavo de dólar que esté por sobre lo estimado .
Bajo distintos escenarios de precio, el próximo gobierno podría enfrentar ingresos extraordinarios que irían desde unos US$ 1.600 millones hasta cifras cercanas a los US$ 4.000 millones durante 2026.
Pese a este viento a favor, el mayor precio del cobre no modificaría el diseño de consolidación fiscal previsto por el equipo económico. La estrategia mantendría la disciplina en las cuentas públicas, utilizando los mayores ingresos como respaldo y no como espacio para expandir el gasto.
Así, el boom del cobre aparece como un factor clave en el arranque económico del nuevo gobierno: un impulso relevante para la recaudación y la actividad, pero insuficiente por sí solo para alterar el rumbo de ajuste fiscal que definirá la conducción económica del período.