Santiago 17 Sep. (ATON) -
"Nadie va a decirnos qué idioma hablamos. Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos cerrar acuerdos internacionalmente", ha afirmado el primer ministro de Canadá.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha respondido este jueves a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el acercamiento de Ottawa a la Unión Europea, y advirtió que "nadie" va a dictar a los canadienses con quién pueden cerrar acuerdos internacionales.
"Nadie va a decirnos qué idioma hablamos. Nadie va a dictar nuestra cultura ni con quién podemos cerrar acuerdos internacionalmente", ha afirmado Carney en una rueda de prensa junto a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, después de intervenir ante el pleno de la Eurocámara reunido en Estrasburgo (Francia).
Así ha respondido el primer ministro canadiense al ser consultado expresamente por las últimas amenazas de Trump ante el acercamiento entre Canadá y la UE, después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera que el país norteamericano se convierta en "el primer miembro asociado" del bloque.
Carney ha defendido que Ottawa busca "asociaciones que sean complementarias" y que "refuercen" su soberanía, asegurando que eso es precisamente "lo que se ofrece" con la nueva relación que Canadá y la UE pretenden construir. "Esto es algo positivo. Se trata de construir", ha insistido.
Además, ha rechazado que el acercamiento a Bruselas vaya en detrimento de la relación con Washington, defendiendo que una Canadá más fuerte será también "un mejor socio para Estados Unidos". "Hará a Europa más fuerte, hará a Canadá más fuerte", ha afirmado.
Las declaraciones de Carney se han producido apenas unas horas después de el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya amenazado con imponer "aranceles muy serios o dejar de comerciar con Europa" si se concretara la oferta de Von der Leyen, al considerarlo como un "acto hostil" hacia su país.
Así, Trump insistió en que impondría gravámenes "muy severos" a la UE, pero aclaró que solamente tomaría esa decisión si Bruselas procede "con mala intención". "Si es con buena intención, está bien", matizó, sin precisar qué entendería por buena o mala intención.