Publicado 05/09/2026 15:36

Chile conmemora el Día Nacional del Circo y sus dos siglos de tradición

Santiago, 5 de septiembre 2026. El ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, participa de la celebracion del Dia Nacional del Circo en el GAM. Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio via Aton Chile
Santiago, 5 de septiembre 2026. El ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, participa de la celebracion del Dia Nacional del Circo en el GAM. Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio via Aton Chile - Ministerio de las Culturas, las Artes y el

Santiago 5 Sep. (ATON) -

Con cerca de 200 años de historia, el circo de tradición familiar ha transmitido sus conocimientos, oficios y expresiones artísticas entre generaciones. Desde diciembre de 2025 cuenta además con el reconocimiento internacional de la UNESCO.

Carpas, caravanas y familias que han transmitido sus conocimientos de generación en generación forman parte de una historia que se extiende por cerca de dos siglos en Chile. Este sábado, esa tradición vuelve a ser protagonista con la celebración del Día Nacional del Circo, una fecha que este 2026 adquiere un significado especial tras el reconocimiento internacional alcanzado por el mundo circense chileno.

La conmemoración se realiza cada primer sábado de septiembre, coincidiendo con un mes en el que tradicionalmente aumenta la presencia de espectáculos circenses debido a la llegada de la primavera y las celebraciones de Fiestas Patrias.

La fecha quedó establecida oficialmente mediante la Ley N°21.026, publicada en julio de 2017, con el propósito de reconocer y poner en valor una expresión artística y popular estrechamente vinculada con la historia cultural del país.

Aunque existen antecedentes de espectáculos circenses desde comienzos del siglo XIX, uno de los hitos en el desarrollo de esta actividad se sitúa hacia 1885, con la llegada de la familia de los hermanos Pacheco a Valparaíso.

El informe de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados que respaldó la creación de esta conmemoración da cuenta de esos primeros años y de la progresiva consolidación de los espectáculos circenses en Chile.

La historia del circo en Chile se inicia aproximadamente en 1885, cuando la familia de los hermanos Pacheco llegó a Valparaíso desde el extranjero, e inauguró el primer circo chileno. Sin embargo, sus antecedentes se remontan a comienzos del siglo XIX y a mediados de éste se presentaron en nuestro país funciones extraordinarias de equitación, números ecuestres con caballos amaestrados. También eran bastante frecuentes los espectáculos de maravillas gimnásticas .

Con el paso de los años, las carpas comenzaron a formar parte del paisaje de ciudades y localidades de distintas regiones. Bajo ellas se presentaban payasos, contorsionistas, equilibristas, trapecistas, acróbatas, malabaristas, magos, domadores y músicos, entre muchos otros artistas.

El Circo Las Águilas Humanas es reconocido como una de las primeras grandes empresas circenses del país. Posteriormente, distintas familias continuaron desarrollando esta tradición, entre ellas Los Tachuela, Los Montes de Oca, Los Caluga, Los Mazzini, Los Farfán, Los Ventura y Los Hermanos Corales.

Precisamente el componente familiar se transformó en uno de los principales rasgos del circo chileno. Los conocimientos artísticos, las técnicas y las formas de vida se transmiten entre generaciones, mientras sus integrantes participan tanto de las funciones como de las múltiples labores necesarias para levantar cada espectáculo.

Esta tradición recibió un primer respaldo legal relevante en septiembre de 2007, cuando entró en vigencia la Ley N°20.216 sobre protección y fomento de la actividad circense nacional, que reconoció al circo como una manifestación tradicional de la cultura chilena.

La legislación estableció además responsabilidades para las instituciones públicas respecto de su promoción. Su artículo N°3 señala: Las autoridades nacionales, regionales y comunales deberán otorgar las facultades necesarias y suficientes y adoptar todas las medidas que correspondieren para promover las actividades del Circo Chileno en su calidad de instrumento de entretención, recreación y formación cultural básica. En todo caso, la relación de los circos se establecerá preferentemente con las autoridades de gobierno interior y con los alcaldes de las comunas en que se presenten sus espectáculos .

Años más tarde se presentó una iniciativa para modificar esta normativa e incorporar la prohibición del uso de animales en los espectáculos circenses. El proyecto inició su tramitación en 2019, mientras numerosos circos han optado por prescindir de animales en sus presentaciones.

El reconocimiento internacional

La celebración de 2026 tiene además un componente histórico. En diciembre de 2025, el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO aprobó la inscripción del Circo de Tradición Familiar en Chile en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La determinación fue adoptada durante la 20ª sesión del organismo, desarrollada entre el 8 y el 13 de diciembre en Nueva Delhi, India, convirtiéndose en uno de los reconocimientos más relevantes alcanzados por el mundo circense nacional.

La postulación había sido promovida desde 2017 por las propias comunidades vinculadas al circo y contó con un amplio proceso de participación, incluyendo más de 600 cartas de apoyo.

El reconocimiento pone en valor un modo de vida desarrollado durante aproximadamente 200 años y caracterizado por familias que recorren el territorio en caravanas, llevando sus espectáculos y conocimientos a diferentes comunidades.

La transmisión de estos saberes comienza desde la infancia. Mediante relatos, juegos, observación y experiencias prácticas, niños y niñas aprenden las técnicas que posteriormente les permiten asumir distintos roles dentro del espectáculo.

A lo largo de sus vidas, quienes forman parte de estas comunidades pueden desempeñarse como acróbatas, payasos, magos o maestros de pista, pero su trabajo no termina cuando se apagan las luces del escenario. También participan en la confección de vestuario, publicidad, instalación de las carpas, venta de entradas y otras tareas indispensables para mantener funcionando el circo.

La vida circense se sostiene así sobre valores como la unidad familiar, la solidaridad y la resiliencia, junto con tradiciones, celebraciones y rituales propios que han sobrevivido al paso del tiempo.

Este sábado, el Día Nacional del Circo vuelve a poner en valor ese patrimonio. Una expresión artística que ha recorrido Chile durante generaciones y que ahora suma a su historia el reconocimiento mundial de la UNESCO.

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