Publicado 17/01/2026 08:46

Clase media crece en Chile y llega a representar casi la mitad de la población

Santiago 17 Ene. (ATON) -

Según el análisis de la encuesta Casen 2024, que realizó Libertad y Desarrollo, este segmento aumentó desde el 44,6% de la población en que estaba en 2022, a 46,8% en 2024.

Laa clase media en Chile ha venido aumentando de manera sostenida, con excepción del año 2020, y de acuerdo con los datos analizados de la última encuesta Casen 2024, el incremento de este segmento socioeconómico alcanzó ya casi la mitad de la población.

El dato fue publicado por La Tercera basado en un análisis que realizó Libertad y Desarrollo (LyD), donde estimó la evolución de la población de la clase media entre 2009 y 2024, a partir de los datos de la reciente Casen, que cambió su metodología a una más exigente.

En este escenario, en que la nueva línea de pobreza es más alta, LyD modificó el umbral de clase media que ocupaba en sus mediciones anteriores, y ahora lo calcula como aquellos hogares cuyos ingresos totales se encuentran entre 1,5 a 4 veces la línea de pobreza vigente en 2024 (antes era entre 1,5 a 6 veces).

Este segmento corresponde a un hogar de tres integrantes con un ingreso total entre $1.585.616 y $4.228.308 mensuales si es que arrienda, y de entre $1.066.923 y $2.845.125 para los hogares que no arriendan.

Esta nueva metodología de medición que utiliza LyD es consistente con la empleada para la pobreza por ingresos, y se ajusta al estándar del Banco Mundial para dicho segmento, que define clase media como la población que tiene entre US$13 ($11.500) y US$70 ($61.950) de ingresos diarios por persona en paridad de poder de compra de 2011.

Con estos cálculos, la clase media en Chile pasó del 44,6% de la población en la medición de 2022, a 46,8% en 2024. Además, significa un alza de 15 puntos porcentuales con respecto a 2009, cuando este grupo alcanzaba el 31,5% de la población.

Desde ese año hasta ahora, solo durante la pandemia se ha registrado una caída, cuando pasó desde 42,6% a 36,3% entre 2017 y 2020, reflejando el impacto de un menor dinamismo económico y un mercado laboral más deteriorado a causa del estallido social y la pandemia , sostiene la coordinadora del programa pobreza, vivienda y ciudad de LyD, Paulina Henoch.

Pero en lo reciente no solo creció la clase media, sino que también aumentó el grupo de altos ingresos, pasando desde 15,5% en 2022 a 17,8% en 2024.

En paralelo, las personas en vulnerabilidad disminuyeron desde 19,4% al 18,2% de la población en ese mismo periodo, y las personas en situación de pobreza se redujeron desde 20,5% a 17,3%.

Una conclusión clave que saca la investigadora de LyD, es que, con la nueva metodología, la tasa de pobreza resulta más alta que con la medición anterior, pero la clase media sigue siendo el grupo más numeroso de la población.

La importancia del empleo en este grupo refuerza que es fundamental impulsar el crecimiento económico y ampliar las oportunidades laborales y, al mismo tiempo, focalizar las políticas públicas en quienes enfrentan más barreras y han sido más afectados por el menor dinamismo de la economía en los últimos años , afirma Henoch.

La situación de empleo está directamente relacionada con el grupo socioeconómico en que están las personas. Según el análisis de LyD a partir de los datos de la Casen 2024, un 62% de la clase media se encuentra ocupada y 34% inactiva, mientras que en el grupo vulnerable estas cifras son 45% y 48%, y en pobreza llegan al 35% y 54%, respectivamente. Entre los altos ingresos el 78% estaban ocupados y 20% inactivos.

Así como el empleo ha sido un factor clave en la evolución de los distintos grupos, el tipo de trabajo se relaciona también con los años de escolaridad del jefe de hogar. En esa variable, la clase media reporta 11,8 años.

Esto se compara con los 10,3 años del segmento más pobre, 10,4 años para los jefes de hogares en situación de vulnerabilidad, y contrasta con los 15,8 años que reportan aquellos del segmento de más altos ingresos.

Alineado con lo anterior, el 72% de los jefes de hogares de altos ingresos tiene educación superior completa, lo que se reduce a 28,5% en el caso de la clase media, y baja aún más en jefes de hogares en situación de vulnerabilidad (14,2%) y pobreza (11,6%).

Llama especialmente la atención cómo mejores logros educativos se asocian con mayores tasas de ocupación. En ese sentido, resulta muy llamativo que, entre los hogares de altos ingresos, los jefes de hogar tengan en promedio 15,8 años de escolaridad, frente a 11,8 años en la clase media, y que la educación superior completa alcance 72,3% en altos ingresos versus 28,5% en la clase media , comenta Henoch.

En ese sentido, agrega que diversos estudios muestran que mayores niveles educativos mejoran de forma significativa la capacidad de los hogares para generar ingresos, por lo que la población de clase media enfrenta aún el desafío de seguir elevando su nivel educativo para mejorar su nivel de bienestar .

El estudio de LyD también muestra cómo se distribuyen quienes asisten al sistema educacional según grupo socioeconómico, y sostiene que la población de clase media asiste mayoritariamente a establecimientos particulares subvencionados (45,1%), la población en pobreza a establecimiento municipales o servicio local de educación (48,7%), y los hogares de altos ingresos a establecimientos particulares no subvencionados (60,4%) .

Asimismo, entre las personas de clase media que asisten a la educación superior, 55,7% acceden con gratuidad, 9,4% con becas y/o créditos que cubren el 100% del arancel, y 34,1% paga directamente la carrera que estudia.

Según el reporte de LyD, si bien la clase media tiene un peso similar en las regiones del país, las zonas con mayor proporción de este segmento son Magallanes (52% de la población) en primer lugar, y luego O Higgins (51%). En el tercer lugar hubo un empate técnico entre Los Lagos (50%) y Atacama (50%). Y luego se situaron en el cuarto lugar las regiones de Arica y Parinacota (49%, y Aysén (49%).

Mientras, las regiones con menos personas en la clase media son La Araucanía (39%), Los Ríos (44%), Ñuble (45%), Maule (45%), y Antofagasta (45%).

Eso sí, esta última región está en el top 5 entre las que tienen la mayor proporción de población de altos ingresos del país, llegando a 21%; siendo solo superada en este ítem por la Región Metropolitana (25%), Magallanes (25%), y Aysén (22%).

En contraste, las mayores tasas de pobreza están en La Araucanía (29%), el Maule (24%) y Ñuble (24%). Estas dos primeras regiones son al mismo tiempo las que tienen la mayor proporción de personas en situación de vulnerabilidad (23% cada una).

En cuanto a la situación que ocupa la vivienda, un 57,6% de los hogares de clase media señala tener casa propia y un 25,3% en arriendo.

Respecto a su sistema de salud, el 87% de los jefes de hogar de clase media están afiliados a Fonasa, mientras solo el 8,8% está en isapre. Esto muestra un fuerte contraste con el grupo de altos ingresos, en el cual el 44,7% está en Fonasa y 50,7% en isapre. En tanto, el 94,9% y 94,1% de los segmentos en situación de pobreza y vulnerabilidad está en Fonasa, respectivamente.

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