Santiago 1 May. (ATON) -
El Congreso de Brasil revocó el veto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva al proyecto de ley que reduce las penas de los condenados por su participación en el intento de golpe de Estado liderado por el expresidente Jair Bolsonaro, que actualmente cumple más de 27 años de cárcel.
El Congreso de Brasil revocó el veto del presidente Luiz Inácio Lula da Silva al proyecto de ley que reduce las penas de los condenados por su participación en el intento de golpe de Estado liderado por el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, que actualmente cumple con su pena de más de 27 años de cárcel.
En el Senado, se han registrado 49 votos a favor de la revocación del veto y 24 en contra, superando con cierta comodidad el mínimo necesario de 41. De manera similar, pero con aún mayor margen, la Cámara de Diputados ha hecho lo propio, al lograr 318 apoyos frente a los 257 que se necesitaban y los apenas 144 parlamentarios que han votado en contra, según ha recogido agencia Brasil.
El proyecto de ley establece que las penas por los delitos de golpe de Estado y abolición violenta del Estado de derecho democrático no deben aplicarse de forma acumulativa cuando se cometan en el mismo contexto. El texto también prevé una reducción de la pena de entre uno y dos tercios para los delitos de intento de golpe de Estado o abolición cuando se cometan en grupo, siempre que el autor no haya financiado el acto ni ejercido un rol de liderazgo.
La medida beneficiaría a los condenados por la trama golpista contra el actual mandatario, Lula da Silva, entre los que destacan el expresidente Jair Bolsonaro, el excomandante de la Armada Almir Garnier, el exministro de Defensa Paulo Sérgio Nogueira, el exministro de la Casa Civil Walter Braga Netto y el exjefe del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) Augusto Heleno.
La decisión del Congreso supone un nuevo revés para el presidente, que vetó la medida el 8 de enero de este año alegando que "incrementaría la incidencia de delitos contra el orden democrático e indicaría un retroceso en el proceso histórico de redemocratización que dio origen a la Nueva República".
"El 8 de enero está marcado en la historia como el día de la victoria de nuestra democracia", afirmó, declarando la fecha "una victoria sobre quienes intentaron tomar el poder por la fuerza, haciendo caso omiso de la voluntad popular expresada en las urnas".
Era entonces el tercer aniversario del asalto a la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia, culmen de una trama que pretendía impedir la transición de poder al propio Lula tras su victoria electoral y detener a figuras destacadas del poder judicial como el magistrado del Supremo Alexandre de Moraes, entre otros planes.