Santiago 19 Abr. (ATON) -
La ceremonia reunió a dirigentes, familiares y militantes para recordar su legado democrático.
Con una ceremonia en el Cementerio General de Santiago, la Democracia Cristiana conmemoró este domingo los diez años desde la muerte del expresidente Patricio Aylwin, ocurrida el 19 de abril de 2016.
La actividad, organizada por la directiva nacional del partido junto a la familia Aylwin Oyarzún, se desarrolló en el mausoleo familiar ubicado en el patio N°6 del camposanto. En la instancia participaron autoridades partidarias, cercanos y militantes, quienes recordaron la trayectoria del exmandatario.
Desde la colectividad destacaron su figura histórica, señalando que lo recuerdan "con respeto y gratitud", como "un hombre clave en la historia de Chile", especialmente por su rol en el proceso de transición a la democracia y su compromiso con la reconciliación nacional.
El presidente electo del partido, Álvaro Ortiz, también valoró su legado, indicando que "Fue un hombre que marcó la historia de Chile con su convicción democrática, principios firmes y una ética que sigue guiando nuestro camino".
En la misma línea, lo describió como "un demócrata ejemplar", resaltando su trayectoria como abogado constitucionalista y su liderazgo dentro de la colectividad.
Durante la ceremonia, Ortiz reforzó el carácter vigente de su figura, señalando que "Desde Santiago y junto a su familia en esta ceremonia de homenaje, reafirmamos su legado como un faro para las nuevas generaciones: su ejemplo sigue vivo".
Patricio Aylwin, nacido en 1918, fue una de las figuras centrales de la política chilena del siglo XX. Participó en la fundación de la Democracia Cristiana y tuvo un rol relevante en distintos momentos clave del país.
Tras el quiebre institucional de 1973, evolucionó hacia una postura crítica frente al régimen militar y fue parte de los esfuerzos por articular una salida democrática. En 1989 fue elegido Presidente de la República, convirtiéndose en el primer mandatario tras el retorno a la democracia.
Durante su gobierno impulsó iniciativas como la Comisión de Verdad y Reconciliación, orientada a esclarecer violaciones a los derechos humanos, además de promover acuerdos políticos que permitieran estabilidad institucional.
Su administración también estuvo marcada por avances económicos y sociales, con crecimiento sostenido, disminución de la inflación y una reducción de la pobreza.
Tras dejar la presidencia en 1994, continuó participando en la vida pública y en instancias internacionales vinculadas a la promoción de la democracia y los derechos humanos, consolidando un legado que sigue siendo recordado en la actualidad.