Santiago 30 Mar. (ATON) -
La Embajada de Estados Unidos en Venezuela ha reanudado este lunes de manera oficial sus actividades, tras siete años de ruptura diplomática y apenas unos días desde que la bandera estadounidense fuera izada de nuevo en el cielo de Caracas.
La Embajada de Estados Unidos en Venezuela ha reanudado este lunes de manera oficial sus actividades, tras siete años de ruptura diplomática y apenas unos días desde que la bandera estadounidense fuera izada de nuevo en el cielo de Caracas, como parte de la nueva relación bilateral después del arresto del expresidente Nicolás Maduro.
Esta normalización de la relación entre Washington y Caracas reforzará la "capacidad para colaborar directamente con el Gobierno interino de Venezuela, la sociedad civil y el sector privado", ha señalado el Departamento de Estado en un memorándum al que ha tenido acceso la agencia de noticias Bloomberg.
En las últimas semanas las visitas de funcionarios estadounidenses a Miraflores han ilustrado esta nueva fase de las relaciones, que dependen de las cesiones que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, esté dispuesta a conceder a Donald Trump, que ya ha dejado claro varias veces que su supervivencia política depende de ello.
Por su parte, Rodríguez ya hizo lo propio y envío la semana pasada a una delegación a Washington. En paralelo, la Administración Trump levantó algunas de las sanciones para permitir la llegada de las misiones diplomáticas de Caracas.
Laura Dogu ha sido la elegida por el presidente Trump para liderar la legación diplomática, si bien todavía bajo estatus de encargada de negocios. Ella deberá poner en marcha "lo antes posible" el edificio de la Embajada para traer de vuelta al personal diplomático y los servicios consulares, apunta el memorándum.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en declaraciones a la citada agencia de noticias, ha señalado que con la reactivación de las operaciones diplomáticas avanza el plan de tres fases ideado por la Casa Blanca, que habla de estabilización, recuperación económica y la reconciliación política.
Desde la detención de Maduro en enero de este año -preso en una cárcel de Nueva York mientras avanza su proceso judicial por delitos de narcotráfico-, Rodríguez se ha granjeado los elogios de Donald Trump, que ha celebrado que su país esté ganando mucho dinero al mismo tiempo que al país sudamericano le va mejor.
Bajo la atenta mirada de Trump, Delcy Rodríguez ha reabierto la industria petrolera a financiación extranjera, anunciado una amnistía y remodelado el Gobierno y las Fuerzas Armadas, con salidas tan sonadas como la de Vladimir Padrino de la cartera de Defensa diez años después, en lo que parece un evidente intento por neutralizar cualquier conato de rebelión mientras cumple con las exigencias de Washington.