Santiago 24 Ene. (ATON) -
El proceso incluyó simulaciones de crisis y preguntas personales para construir perfiles públicos de los secretarios de Estado.
En la etapa final de conformación del gabinete del Presidente electo José Antonio Kast, los futuros ministros debieron someterse a un proceso de evaluación interna que incluyó entrevistas exigentes, cuestionarios detallados y simulaciones de crisis, con el objetivo de detectar eventuales flancos antes del anuncio oficial.
Uno de los momentos más tensos ocurrió durante las reuniones lideradas por Cristián Valenzuela, asesor principal del mandatario electo, junto a Felipe Costabal y María Paz Fadel, quienes se reunieron con los candidatos a secretarios de Estado de forma presencial y telemática. En esas conversaciones, Valenzuela planteó preguntas directas como ¿Si ha sido crítico del presidente electo, por qué quiso ser ministro? , con el fin de profundizar en las motivaciones y antecedentes de cada postulante.
En el equipo del Presidente electo explican que estas instancias fueron concebidas como una conversación orientada a construir perfiles detallados, aunque varios de los participantes las interpretaron como una simulación de entrevista periodística para evaluar su capacidad de respuesta y detectar posibles errores comunicacionales.
En otra de las sesiones, Fadel preguntó ¿Cuál sería tu primera actividad como ministro? , buscando identificar el estilo de gestión de los futuros titulares de cartera y su orientación hacia el trabajo territorial o administrativo. Además, se les solicitó responder por escrito sobre aspectos personales como pasatiempos, libros y series favoritas, información que luego fue utilizada para elaborar las fichas biográficas presentadas el día del anuncio del gabinete.
El proceso incluyó también simulaciones de escenarios conflictivos por cartera, con el propósito de medir el nivel de improvisación y manejo de crisis de cada autoridad. Algunos postulantes reconocieron sentirse presionados por las pruebas, temiendo que los resultados influyeran en su permanencia dentro del equipo ministerial.
En paralelo, otros integrantes de la Oficina del Presidente Electo revisaron antecedentes y posibles conflictos de interés de los candidatos. Sin embargo, la evaluación más intensa fue realizada por el equipo comunicacional, que sostuvo al menos dos encuentros con cada futuro ministro, de más de una hora de duración.
Sobre este proceso, el presidente del Partido Republicano y futuro senador Arturo Squella señaló que uno tiene muy a la vista las cosas que son más de la trayectoria, pero el nivel de tensión que se genera siendo la cara visible y el responsable de una cartera de gobierno te lleva a que el poder estar expuesto a mucha presión sea un elemento importante. Entonces tenían ahí, hay un equipo que es realmente muy bueno, para ver el proceso de selección, estaba Alejandro Irarrázaval, Cristián Valenzuela (...). (Hicieron) un trabajo super bueno, exponiéndolos a una presión, como les va a tocar . Añadió que hasta la cartera más tranquila, en un gobierno de emergencia va a tener mucha tensión y es importante que estas personas que han sido elegidas para asumir una tremenda responsabilidad, al menos en los ensayos previos, preparándose para el día D, hayan pasado por algo similar. Eso de la mano con los estándares que creemos son básicos .
Las entrevistas no fueron la única prueba. Los futuros ministros debieron completar un cuestionario de cerca de 30 preguntas con respuestas de sí y no , además de espacios para detallar información sensible. El documento, entregado en formato impreso para evitar filtraciones, abordaba temas como propiedades no regularizadas, deudas, contribuciones, litigios con el Estado y posibles vínculos con figuras investigadas, incluyendo la consulta sobre si tenían algún contacto con Luis Hermosilla.
Este cuestionario fue elaborado por Pedro Lea-Plaza y se basó en un modelo utilizado durante la selección de autoridades en el gobierno de Sebastián Piñera, con algunas modificaciones.
A ello se sumó una exigencia adicional: un test de drogas, que la mayoría de los nominados realizó de forma privada, mientras otros lo hicieron tras ser designados bajo el compromiso de no consumir sustancias. Finalmente, se les pidió responder cómo se proyectaban como ministros, insumo con el que el equipo del Presidente electo trabaja en el relato público que tendrá cada secretario de Estado al asumir sus funciones.