Santiago 27 Mar. (ATON) -
El secretario de Estado advirtió que mantener a las tropas en labores de orden público por cuatro años implica sacrificar parte de su capacitación y entrenamiento en funciones propias de la defensa.
El ministro de Defensa, Fernando Barros, se refirió al prolongado despliegue de las Fuerzas Armadas en la Región de La Araucanía y en las provincias de Arauco y Biobío, bajo el estado de excepción constitucional vigente desde mayo de 2022.
En entrevista con radio Duna, el secretario de Estado recordó que ahí ya llevamos 1.440 días con las Fuerzas Armadas desplegadas. Eso supone largos turnos, supone desplazamiento, equipamiento, instalación de bases (...) Claramente hay una esperanza de ir disminuyendo la presencia de las Fuerzas Armadas, liberándolas de eso .
Barros advirtió que mantener a las tropas en labores de orden público por cuatro años implica sacrificar parte de su capacitación y entrenamiento en funciones propias de la defensa. En esa línea, reflexionó sobre la necesidad de regular el uso de la fuerza cuando se encomienda a militares enfrentar fenómenos como el crimen organizado.
El orden público no es propio de las Fuerzas Armadas. La preparación, la cultura, cómo enfrentan un conflicto, es una perspectiva de guerra , explicó.
El ministro señaló que en el país se ha configurado un escenario intermedio entre la delincuencia común y la guerra, marcado por el narcoterrorismo y el crimen organizado.
Eso tiene un nivel de armamento muy fuerte, tiene una violencia que hemos visto, prácticas de sicarios, descuartizamiento, que no son las propias del orden público. Entonces cuando involucramos a las Fuerzas Armadas, combatir a eso que tiene una carga, es ingenuo pensar que con las reglas del orden público van a poder abordarlo , puntualizó.
Barros ejemplificó las tensiones que genera esta situación: Un soldado que está cuidando en toque de queda y ve que le tiran un auto encima y no respeta la barrera, su reacción natural es disparar. Bueno, hoy día está preso por eso .
Según el ministro, esa reacción puede entenderse en un contexto militar, pero no se ajusta a las normas del orden público.
Por ello, insistió en la necesidad de establecer protocolos claros: Hay que establecer claramente cuál es el protocolo y qué autorización tiene la Fuerza Armada para el uso de la fuerza cuando les encomendamos algo que no es orden público .