Publicado 31/07/2026 07:02

Estudio de fiscalía: Delincuentes juveniles tienen en su mayoría 16 y 17 años

Archivo - Chile.- RN acuerda priorizar votación de reforma a Responsabilidad Penal Adolescente
Archivo - Chile.- RN acuerda priorizar votación de reforma a Responsabilidad Penal Adolescente - DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE - Archivo

Santiago 31 Jul. (ATON) -

El perfil general de los adolescentes infractores se mantiene relativamente estable durante el período analizado (2015-2025): se trata mayoritariamente de varones de 16 y 17 años, confirmándose que la participación delictiva tiende a aumentar hacia el final de la adolescencia.

Un informe de la Fiscalía Nacional sobre Responsabilidad Penal Adolescente en Chile (2015-2025) reveló importantes transformaciones en la delincuencia juvenil durante la última década, como una marcada concentración de la actividad delictiva en un grupo reducido de adolescentes.

El estudio analiza la evolución de los ingresos de adolescentes al sistema penal durante el período 2015-2025. Los datos muestran una disminución sostenida entre 2015 y 2018, seguida de un aumento en 2019 y una fuerte contracción durante los años de pandemia. Desde 2022 se observa una recuperación progresiva, aunque los niveles registrados en 2025 continúan por debajo de los existentes al inicio de la serie.

El comportamiento, sin embargo, presenta importantes diferencias territoriales. Mientras a nivel nacional los volúmenes de 2025 todavía no recuperan los niveles de 2015, regiones de la Macrozona Sur como Biobío, La Araucanía y Maule presentan niveles de actividad superiores a los observados al comienzo del período.

FENÓMENO CONCENTRADO

Uno de los principales hallazgos del informe es la concentración de la actividad delictiva en una minoría de adolescentes. Aunque la mayoría registra uno o pocos delitos durante la década, un grupo reducido acumula una proporción considerable de los hechos registrados.

En concreto, el 10% de los infractores concentra el 43% de los delitos, mientras que el 1% acumula el 12,5%. Los resultados muestran, por tanto, que la delincuencia adolescente no se distribuye de manera homogénea entre quienes ingresan al sistema penal.

El perfil general de los adolescentes infractores, en tanto, se mantiene relativamente estable durante el período analizado: se trata mayoritariamente de varones de 16 y 17 años, confirmándose que la participación delictiva tiende a aumentar hacia el final de la adolescencia.

TRAYECTORIAS DELICTIVAS

El informe incorpora, además, un análisis longitudinal de una cohorte de 30.590 jóvenes, seguida durante once años. Este seguimiento permitió identificar cinco trayectorias delictivas diferenciadas.

Los resultados muestran que la mayoría de los adolescentes presenta trayectorias de baja intensidad y desistimiento temprano: concentran su actividad durante los primeros años de la adolescencia y posteriormente abandonan de manera gradual la conducta delictiva.

En contraste, un grupo muy reducido equivalente al 2,4% de la cohorte concentra el 13,4% de todos los delitos registrados y mantiene una actividad persistente a lo largo del tiempo. Así un núcleo de infractores altamente prolíficos que representa una proporción significativa de la carga delictual del sistema.

NO HAY EVIDENCIA DE ESCALADA

Otro de los hallazgos relevantes es que los adolescentes con trayectorias más persistentes no se caracterizan principalmente por su participación en crimen organizado ni por la comisión de delitos extremadamente violentos.

Sus trayectorias se sustentan principalmente en la reiteración de delitos contra la propiedad, especialmente robos no violentos, como el robo por sorpresa y el robo en lugar habitado. Incluso entre los perfiles más persistentes predominan los simples delitos y no se observa evidencia de una escalada sostenida hacia criminalidad de mayor gravedad.

La violencia, en cambio, aparece asociada a otro perfil específico, caracterizado por robos con intimidación, robos violentos y una mayor presencia de delitos relacionados con armas.

CRIMEN ORGANIZADO

El estudio también identifica un cambio significativo en los delitos cometidos conjuntamente por adolescentes y adultos. Si bien estos casos representan aproximadamente una quinta parte del total, durante la última década se observa un desplazamiento desde los delitos contra la propiedad hacia delitos asociados al crimen organizado.

En los años más recientes, los delitos de drogas y armas llegan a superar a los delitos contra la propiedad dentro de esta modalidad de coparticipación, lo que plantea la hipótesis de una creciente vinculación de algunos adolescentes con estructuras criminales organizadas a través de la participación conjunta con adultos.

El análisis agrega, sin embargo, un elemento relevante: esta participación de adultos se concentra especialmente en personas de entre 18 y 29 años, por lo que la mayoría de los coimputados adultos corresponde también a sujetos de rangos etarios jóvenes.

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