Santiago 17 Ene. (ATON) -
No tengo rencor ni rabia, solo una profunda tristeza por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas , señala Berríos en una carta, agregando que no me queda otra decisión, en conciencia y delante de Dios, que solicitar la salida de los jesuitas
Mediante una carta donde hace una dura crítica a la Compañía de Jesús en Chile, el sacerdote Felipe Berríos renunció a esta orden religiosa, pocos meses después de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) revocara su expulsión de los jesuitas por considerar que faltaban antecedentes para acreditar los abusos sexuales denunciados en su contra.
En su carta, Berríos señala que hace tres años y nueve meses, como es de público conocimiento, comenzó uno de los momentos más duros de mi vida. Una persecución y un escarnio públicos que no le deseo a nadie
Y agregó que esto no podemos olvidarlo, pues antes de que yo conociera de qué se me acusaba y por quiénes, y aún choqueado por lo que muy vagamente me comunicaba el Provincial por teléfono, la Compañía de Jesús, a la que también pertenezco, hizo público un comunicado de prensa indicando con dureza que yo estaba suspendido de mi sacerdocio por acusaciones de índole sexual en mi contra .
Fue difícil para mí poder decir algo; recién tres días después de esa declaración pública de parte del Provincial, me fueron leídos parcialmente los hechos y relatos que había en mi contra , reclama en el escrito
Siendo un sacerdote conocido y con relevancia pública, que dio retiros a más de 15 mil adolescentes de distintos colegios y a miles de jóvenes que enseñaban en Infocap y/o trabajaban en Un Techo Para Chile, esta denuncia generó un gran revuelo mediático, algo que hoy entiendo era lo que se buscaba , agrega.
Según Berríos en esos momentos de dolor y de bastante soledad, sin saber mucho de qué se me acusaba, se publicaron entrevistas y declaraciones y se emitieron programas en los medios de comunicación diciendo cosas tremendas sobre mí, las cuales dañaron profundamente mi alma. Se podrán imaginar el estado anímico, psicológico y espiritual en el que me encontraba .
Hubiese sido noble, justo y misericordioso que la Compañía hubiera especificado los hechos en vez de alimentar el morbo con sus omisiones. Omisiones que, aunque hubieran sido involuntarias, me dañaron irreparablemente a mí y a mis cercanos tanto como el confuso comunicado que emitieron recientemente tras conocer -días antes que yo- la resolución del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que desacreditó tajantemente las acusaciones en mi contra , agrega.
Y detalla que el 22 de octubre de 2025 ( ) El Dicasterio para la Doctrina de la Fe, después de un riguroso análisis de todo el material tanto de la Investigación Previa como del Proceso Extrajudicial y, contrariamente a todas las conclusiones anteriores de la Instructora, del Delegado y sus dos Asesores, del P. General y sus Consejeros y del Provincial y su Comité, concluyó definitivamente que no resulta la certeza moral sobre la comisión de los delitos imputados .
Pero la decisión del Vaticano no dejó conformes a algunos de mis hermanos. El 24 de noviembre de 2025, el P. General, reconociendo su sorpresa ante el fallo del Dicasterio, afirmó que acataba y respetaba las decisiones tomadas en el plano jurídico por el Dicasterio de Doctrina de la Fe, pero acto seguido ordenó, una vez más con publicidad, atender a las personas que de alguna manera han sido vulneradas por comportamientos del P Berrios , relata en el escrito.
He reflexionado mucho respecto a las últimas comunicaciones emitidas por la Compañía sobre este caso. Debo confesar que he pasado de la sorpresa a la resignación y del dolor a la molestia, y así un sin fin de sentimientos encontrados , señala.
Y agrega que tal vez lo que más me ha llamado la atención es su nula capacidad, justamente, para reflexionar. ¿No cabe en el corazón de quiénes redactan esas comunicaciones la posibilidad de haberse equivocado? ¿No vale la pena al menos pedir disculpas por los cuatro casos que ellos sí aceptan de la resolución del Dicasterio? .
Finalmente, esta carta es una respuesta formal al P. Provincial, quien al notificarme del Decreto del Dicasterio sin manifestar alegría o al menos alivio por el resultado a mi favor- me comunica siete medidas disciplinarias, entre ellas restricciones a mi ministerio sacerdotal , denuncia.
Después de casi cuatro años siendo enjuiciado públicamente y pese a la contundencia de los procesos judiciales penales ordinarios y eclesiásticos, para la Compañía de Jesús como institución, donde juré entrar y morir en ella, soy igualmente responsable de hechos que no cometí , señala.
Aseguró no tener rencor ni rabia, solo una profunda tristeza por el comportamiento de algunos hermanos jesuitas. Aunque seguiré fiel al evangelio y al sacerdocio, según la mirada de San Ignacio, fiel a mi misión de estar al servicio de la fe y la promoción de la justicia, ante la actitud del gobierno de la Compañía de Jesús, no me queda otra decisión, en conciencia y delante de Dios, que solicitar la salida de la Compañía de Jesús
No puedo aceptar el ultimátum que me dio la Compañía tanto por lo desproporcionado de las medidas que me impone así como porque es evidente que se rompió la hermandad que existía entre nosotros. Les mando un abrazo afectuoso a todos mis hermanos jesuitas, sí, a todos, y reitero lo que dije el día en que conocí la resolución final del Dicasterio: siento profundamente que la verdad me hizo libre , finalizó.