Santiago 6 Sep. (ATON) -
El periódico británico destacó el carácter familiar e independiente del histórico centro de esquí chileno, además de sus singulares andariveles, su conexión con el antiguo Ferrocarril Trasandino y una temporada marcada por nevadas excepcionales.
Un hotel amarillo en medio de la cordillera, capacidad para apenas 450 huéspedes, andariveles prácticamente únicos en el mundo y la posibilidad de esquiar siguiendo las huellas de un antiguo ferrocarril. Esos son algunos de los atributos que llevaron al Financial Times a poner sus ojos en Portillo y dedicar un extenso reportaje al histórico centro de esquí chileno.
El periódico británico recorrió el recinto ubicado en la Región de Valparaíso y a 2.880 metros sobre el nivel del mar, describiéndolo como un centro de esquí como ningún otro .
A diferencia de otros destinos internacionales, donde la actividad se desarrolla entre grandes complejos hoteleros, departamentos, tiendas y servicios comerciales, Portillo mantiene una estructura considerablemente más acotada. La experiencia gira principalmente en torno a su característico hotel de color amarillo, enclavado en plena cordillera de los Andes.
No es un centro de esquí en el sentido convencional , escribió el periodista Tom Robbins, autor del reportaje, quien destacó el carácter familiar e independiente que mantiene el recinto frente a la creciente comercialización de otros destinos de montaña.
Otro aspecto que llamó la atención del periodista fue su capacidad limitada. Portillo recibe como máximo a 450 huéspedes, mientras una cantidad similar de trabajadores se encarga de atenderlos.
Una proporción que haría palidecer a los operadores de complejos turísticos con mentalidad más comercial , señala la publicación.
Para Robbins, esa característica contribuye a mantener una experiencia cercana entre visitantes y trabajadores, algo que, según plantea, resulta cada vez menos habitual en los grandes centros internacionales de esquí.
Pero una de las experiencias que más sorprendió al periodista ocurrió fuera de las pistas tradicionales. Junto al esquiador canadiense Mike Douglas, considerado uno de los pioneros del freeskiing, Robbins recorrió parte de la antigua vía del Ferrocarril Trasandino hasta internarse en un túnel abandonado.
El trayecto los llevó entre antiguos rieles, paredes ennegrecidas y sectores cubiertos de hielo hasta alcanzar un ducto de ventilación parcialmente derrumbado. Al salir, encontraron una pendiente nevada prácticamente oculta desde el exterior.
He estado esquiando durante 40 años y nunca había realizado un descenso así relató Robbins.
El escenario está estrechamente relacionado con la historia del lugar. La ruta recorrida perteneció al Ferrocarril Trasandino, infraestructura que desde 1910 permitió conectar Santiago con Mendoza a través de la cordillera y que dejó de funcionar en 1984, tras enfrentar dificultades económicas y reiterados daños ocasionados por avalanchas.
La tradición del esquí en Portillo, sin embargo, se remonta incluso a una época anterior a la construcción del actual hotel, un elemento histórico que también fue destacado por el Financial Times.
El periódico puso atención además en el Superstars Camp, encuentro que reúne anualmente a reconocidas figuras internacionales de esta disciplina. Durante la visita participaron como entrenadores Mike Douglas, Cody Townsend e Ingrid Backstrom, conocidos por sus trayectorias vinculadas al esquí fuera de pista y a producciones audiovisuales de deportes de montaña.
Otra de las particularidades que despertó el interés del medio fueron los sistemas conocidos como va-et-vient o andariveles de vaivén , construidos durante la década de 1960. A diferencia de los telesillas tradicionales, permiten que grupos de cuatro o cinco esquiadores asciendan conjuntamente a gran velocidad.
Según destacó el reportaje, los únicos cuatro sistemas de este tipo que continúan operativos en el mundo se encuentran precisamente en Portillo.
La visita del Financial Times coincidió, además, con una temporada marcada por condiciones excepcionales de nieve. De acuerdo con el periódico, el centro recibió sus nevadas más intensas de los últimos 50 años.
Una tormenta registrada a mediados de julio dejó tal acumulación que el camino de acceso al complejo y el paso fronterizo permanecieron afectados durante cerca de un mes.
La situación obligó incluso a trasladar a algunos visitantes en helicóptero. Mientras disminuyó temporalmente la presencia de turistas, los instructores aprovecharon las condiciones para ofrecer clases de esquí a trabajadores del hotel, al tiempo que otros funcionarios se dedicaban a retirar la nieve acumulada sobre ventanas y accesos.
Entre historia ferroviaria, infraestructura que ha desaparecido prácticamente del resto del mundo y una propuesta alejada de los grandes complejos comerciales, Portillo terminó convirtiéndose para el Financial Times en una experiencia difícil de comparar con otros destinos internacionales de esquí.