Santiago 19 Ene. (ATON) -
La PDI y la Fiscalía sostienen que la imputada encabezaba la asociación delictiva que utilizó usurpación de identidad, testaferros y lavado de activos para concretar el fraude.
Un detallado seguimiento policial permitió al Ministerio Público identificar a la presunta líder de la banda que estafó a la actriz Amparo Noguera, causando un perjuicio cercano a los $500 millones. Se trata de Jenny Ramos, una mujer que exhibía una vida de lujos en redes sociales y que, según la investigación, encabezaba la estructura delictual.
De acuerdo con antecedentes contenidos en la orden de detención al que accedió La Tercera, la Policía de Investigaciones (PDI) estableció que Ramos fue quien se hizo pasar por la actriz en una llamada telefónica a una entidad bancaria, solicitando el desbloqueo de sus tarjetas. A partir de esa maniobra, se concretaron numerosas compras y movimientos financieros que permitieron a la banda disponer libremente del dinero.
Entre las operaciones detectadas figuran adquisiciones en Mac Online, Nike, Claro y Entel, además del retiro de créditos de consumo, fondos mutuos y elevadas sumas desde la cuenta corriente de la víctima.
Para la PDI, la imputada se encuentra en la cúspide de la pirámide delictual en la asociación delictiva y lavado de activos vinculada a este caso. Los delitos base que se le atribuyen corresponden a estafas reiteradas y uso malicioso de tarjetas de crédito y débito, además de usurpación de identidad, uso malicioso de documentos públicos y privados, y el empleo de testaferros para ocultar o disimular el origen de los recursos obtenidos de manera ilícita.
A partir de estos antecedentes, la policía inició un seguimiento exhaustivo de la mujer, cuya pareja, Pablo Alvarado, cumple condena de presidio perpetuo simple en la cárcel de La Serena y también habría participado en el fraude.
Con los resultados de esa vigilancia, la fiscal de delitos económicos Alejandra Godoy presentó un requerimiento ante el 8° Juzgado de Garantía de Santiago solicitando la detención de la banda. En dicha presentación, la persecutora detalló el elevado nivel de vida que llevaba Ramos, pese a no contar con ingresos formales conocidos.
El monitoreo policial se extendió entre noviembre y diciembre de 2025 y permitió detectar que la imputada estaba vinculada a tres inmuebles, dos vehículos, joyas y cirugías estéticas, sin contar con respaldo económico que justificara dichos gastos. De acuerdo a la información obtenida desde el Servicio de Impuestos Internos, la imputada carece de cualquier tipo de ingreso que justifique el nivel de vida que ostenta , consigna el informe.
La mujer se desplazaba en un Lexus UX200 año 2019 y una camioneta Jeep Grand Cherokee 4x4 año 2018, ambos avaluados en cerca de $20 millones. Según la Fiscalía, estos vehículos figuraban a nombre de Francisco Palacios, quien actuaba como testaferro.
Otro elemento relevante para los investigadores fue la construcción de una vivienda de dos pisos en la localidad de Longotoma, comuna de La Ligua, pese a la inexistencia de ingresos acreditables. En ese contexto, se detectaron comunicaciones telefónicas para cotizar 30 ventanas termopaneles y sus respectivos marcos, último paso pendiente para finalizar la casa cercana a la playa. El costo ascendía a $14 millones, de los cuales la imputada pagó un adelanto de $11 millones, situación que levantó sospechas sobre el origen de esos fondos.
Además, la PDI estableció que Ramos mantenía vínculos con una vivienda en La Pintana, donde residía su familia, y con un departamento arrendado en La Florida.
Las indagatorias también revelaron gastos en joyas y procedimientos estéticos. El 24 de noviembre adquirió un reloj marca Gucci y, días después, recibió un llamado desde la Clínica Carolina Estética para confirmar una hora médica. De esta forma, los investigadores determinaron que el 12 de noviembre se sometió a una cirugía estética pagada en efectivo por un monto de $1.250.000, además de sesiones de rehabilitación kinésica.
Uno de los vehículos, según la policía, fue comprado mediante un crédito automotriz de $20 millones, con un pie de $5 millones y 24 cuotas de $900 mil.
Todos los dineros que la imputada Jenny Ramos, como el resto de la asociación delictiva manejan, tienen un origen ilícito y son ingresados a las cuentas bancarias de manera fragmentada o parcializada, para así introducirse al mercado formal o lícito , concluye el informe policial.
La imputada registra diversas causas en el sistema judicial, entre ellas delitos de hurto, robo y una condena como encubridora de un homicidio en Rancagua. Finalmente, el sábado quedó en prisión preventiva, frustrándose así el término de la vivienda que proyectaba construir en la costa.