Santiago 28 Feb. (ATON) -
En entrevista, el secretario de Estado defendió los avances en el sistema judicial y abordó los desafíos pendientes en materia penitenciaria.
El 12 de marzo no será una mañana cualquiera para Jaime Gajardo. Ese día, el ahora ministro de Justicia dejará atrás su rutina caminando por el centro de Santiago rumbo a La Moneda para cerrar un ciclo que lo tuvo cuatro años al frente de la cartera y comenzar otro: el regreso a las aulas universitarias.
Desde hace meses, en la esquina de Morandé con Huérfanos, un grupo de abogados lo invita a compartir un café antes de iniciar la jornada. Ministro, ¿cuándo va a pasar a tomarse un café con nosotros , le repetían cada mañana. Tras varias postergaciones, fijó fecha. El 12 de marzo , respondió, comprometiéndose a ese encuentro que coincidirá con su salida del gabinete y su retorno a la Universidad Diego Portales para dictar Derecho Constitucional a estudiantes de primer año.
Su despedida ocurre en un contexto complejo. El Ministerio de Justicia enfrenta una crisis penitenciaria derivada de irregularidades en Gendarmería, fugas de internos y excarcelaciones erróneas, situaciones que han reabierto el debate sobre el estado del sistema carcelario.
En entrevista con La Tercera, Gajardo hizo un balance de su gestión. Ante la consulta sobre si el sistema judicial ha mejorado en estos años, afirmó: Estamos entregando el sistema de justicia con profundas transformaciones. En estos cuatro años hemos logrado avances y hay otros asuntos en los que va a haber que tomar la posta . Destacó la reforma al sistema notarial y registral, así como los avances en la reforma al sistema de gobierno judicial, aunque reconoció que no alcanzaron a concluir su tramitación.
Sobre la desconfianza ciudadana hacia el Poder Judicial, admitió que hay una crisis de confianza con el sistema de justicia y para eso hay que hacerse cargo de esa crisis y resolver estos problemas , señalando que algunas soluciones requieren cambios estructurales y otras reformas legales.
Respecto de las prioridades de su gestión, explicó que el escenario penitenciario cambió drásticamente tras la pandemia. Cuando recibimos el sistema penitenciario, lo recibimos con un 97,3% de ocupación. Es decir, no teníamos sobrepoblación , indicó. Sin embargo, el aumento exponencial de personas privadas de libertad obligó a implementar el Plan Maestro de Infraestructura para ampliar la capacidad del sistema.
Consultado por la crisis en Gendarmería, fue enfático: Es indudable que Gendarmería tiene problemas y tiene desafíos profundos, pero lo hemos enfrentado y hemos buscado soluciones de raíz . Entre las medidas, mencionó nuevas leyes para fortalecer la institución, mayor equipamiento y la decisión de avanzar hacia que Gendarmería se convierta en una fuerza de orden y seguridad. Frente a las críticas, sostuvo: Yo soy ministro de Estado y mi obligación es proponer y tomar las decisiones en aquellos aspectos que sean necesarios para la seguridad de nuestro país .
También defendió la transformación de Punta Peuco en un penal común, subrayando que modificar el decreto que establecía su carácter especial eso es lo contrario a lo simbólico .
En cuanto al Plan Nacional de Búsqueda, afirmó que el Plan Nacional de Búsqueda es un imperativo ético para nuestro país, para nuestra sociedad , asegurando que cuenta con recursos y programación vigente para continuar.
Sobre el rol del Poder Judicial frente a la crisis interna, valoró que la institución esté tomando medidas: El Poder Judicial está trabajando arduamente para mejorar sus procedimientos .
En el plano político, reconoció diferencias al interior del Partido Comunista, especialmente con Daniel Jadue. Sí, efectivamente, a mi juicio, él ha generado una fractura en algo que es muy importante, que es la fraternidad al interior del partido , aunque agregó que esas discrepancias deben resolverse internamente.
Finalmente, de cara al próximo ciclo político, reflexionó sobre el papel que asumirá su colectividad en la oposición: Las oposiciones constructivas son oposiciones que le ayudan al país. Y nosotros tenemos que hacer una oposición constructiva , enfatizando que, pese a las diferencias, no se deben perder de vista los intereses del país .