Santiago 7 Abr. (ATON) -
Tras el incidente, la Armada de Chile respondió a la señal radial de auxilio emitida por otra de las naves de Aker Qrill, el "Antarctic Endurance", luego de la colisión, desplegando al remolcador "Lientur" (al fondo en la imagen).
La Fundación Capitán Watson denunció que dos pesqueros vinculados a Aker Qrill apagaron sus sistemas de identificación automática (AIS) tras el incidente en aguas de la Antártica Chilena, después de que la nave de los activistas ambientales, el "Bandero", embistió deliberadamente a uno de los navíos de la compañía noruega, el "Antarctic Sea".
Según informa Portal Portuario, tras el incidente, la Armada de Chile respondió a la señal radial de auxilio emitida por otra de las naves de Aker Qrill, el "Antarctic Endurance", luego de la colisión, desplegando al remolcador "Lientur". La unidad naval tomó contacto con el "Bandero" y advirtió a su tripulación que sus acciones ponían en riesgo la seguridad de la navegación.
En este contexto, la organización dedicada a la defensa y conservación de la vida marina comunicó que bajo el manto de la oscuridad, como verdaderos cobardes, Aker apagó su AIS y huyó de las zonas de pesca de kril que estábamos protegiendo. Están huyendo aterrados y deberían estarlo. No vamos a detenernos .
El incidente marcó la más reciente escalada en un conflicto que la fundación llama la Guerra del Kril . La agrupación afirmó que sus acciones continuarán interrumpiendo la pesca industrial de los eufausiáceos, la cual -según sostienen- amenaza la delicada red alimentaria antártica.
En una gran victoria para la Fundación Captain Paul Watson, el Antarctic Endurance ahora está huyendo del área y dirigiéndose hacia la isla Coronación , acotó la entidad.
El Bandero está haciendo huir a los barcos noruegos de kril y estos están pidiendo ayuda. No vinimos a observar, vinimos a detener sus operaciones destructivas, y vamos a ganar , comunicó el fundador de Sea Shepherd Conservation Society, Paul Watson.
Con respecto a la intervención de la autoridad marítima chilena, Watson apuntó que "la Armada de Chile tiene el mandato de proteger estas aguas, no de blindar a corporaciones que las están agotando. Lo que vimos no fue aplicación de la ley, fue complicidad".
"Cuando los gobiernos eligen las ganancias por sobre la preservación, se convierte en deber de los individuos actuar. Los activistas se mantuvieron no violentos durante todo el encuentro, concentrándose únicamente en interrumpir la operación de arrastre y en llamar la atención sobre esta urgente crisis ecológica", añadió.
Por su parte, Lamya Essemlali, cofundadora y presidenta de Sea Shepherd France, parte de la tripulación del Bandero, señaló que esta intervención plantea una pregunta crítica: ¿debería la Armada de Chile utilizarse para salvaguardar la salud de los océanos o para proteger las operaciones de pesca industrial frente al escrutinio y la interrupción?".
"Estamos llevando a cabo estas acciones en defensa del océano porque los 27 países que forman parte del sistema de gobernanza antártica fallan de manera constante en proteger al kril, una especie fundamental para todo el ecosistema antártico: ballenas, focas y aves marinas. Nuestra demanda es clara: ¡no más pesca en el Océano Austral!", enfatizó.
Anteriormente, Webjorn Barstad, CEO de Aker Qrill Company, dio cuenta de que este es el resultado de una campaña construida sobre afirmaciones que no están respaldadas por ninguna evidencia científica y sobre un sentido de justicia autoimpuesto. Pero también existe un ecosistema más amplio en juego, con voces que amplifican y refuerzan estas narrativas. Cuando una pesquería basada en la ciencia y gobernada internacionalmente es representada de manera errónea de forma constante, se crea un clima en el que la confrontación comienza a reemplazar al diálogo .
Lo que vimos es consecuencia de esa dinámica. Esto no es activismo constructivo; es un comportamiento imprudente y peligroso. Es lo opuesto al progreso y, en última instancia, lo contrario de lo que necesita la gestión internacional de la Antártica , complementó.
La empresa con sede de Noruega dio cuenta que el "Bandero" impactó cerca de la popa de su unidad, específicamente donde se ubica el tanque de combustible diésel, lo que habría provocado daños menores. Asimismo, se alertó del potencial daño ecológico que provocaría el derrame de hidrocarburos o el posible hundimiento de alguna de las naves.
La colisión del Bandero contra el "Antarctic Sea" ocurrió a más de 935 kilómetros de Cabo de Hornos y a 100 kilómetros al sur de la Base Capitán Prat, en la Antártica Chilena. Cerca de 60 tripulantes, procedentes de Noruega, Ucrania y Filipinas, se encontraban a bordo del arrastrero, según informó la compañía. Nadie resultó herido.