Santiago 18 Abr. (ATON) -
El exministro de Educación sí precisó que el beneficio ha mejorado el bienestar de algunos grupos .
A una década de la implementación de la gratuidad en la educación superior, el economista y exministro de Educación Harald Beyer mantiene una visión crítica sobre sus efectos. Desde sus inicios, consideró la política como una medida regresiva y poco prioritaria, y hoy reafirma que indudablemente la gratuidad no ha cumplido su objetivo, que era facilitar el acceso .
Según explicó en entrevista con La Tercera, el sistema ya mostraba altos niveles de cobertura antes de la reforma y las proporciones de ingreso se mantienen similares.
Beyer reconoció que la gratuidad ha significado un alivio relevante para un conjunto grande de estudiantes que no ha necesitado endeudarse .
Sin embargo, advirtió que el esfuerzo fiscal ha dejado a otros grupos un poquito olvidados . A su juicio, el financiamiento se ha centrado en cubrir costos sin atender el valor agregado de los programas, lo que mantiene carreras largas y poco rentables.
TENSIONES CON LAS UNIVERSIDADES
El exministro señaló que la regulación de aranceles ha generado fricciones permanentes: Una vez que uno decide avanzar en gratuidad tiene que fijar el monto que le va a traspasar a las universidades. Y eso siempre va a estar en disputa . En su opinión, esta tensión es inevitable y se observa también en países con sistemas similares.
Respecto al impacto en la composición estudiantil, Beyer sostuvo que no ha cambiado el perfil social de los estudiantes. Sí ha mejorado el bienestar de algunos grupos, eso es innegable. Pero son dos consideraciones distintas. Ese bienestar probablemente igual hubiese funcionado bien con un crédito contingente al ingreso. Sí ha habido un problema -un descuido del Comité Técnico de Acceso- que en la práctica bajó los umbrales para ser admitido. Antes se admitía a estudiantes que estaban del percentil 34% de la PSU y hoy se está admitiendo gente desde el percentil 10 .
RELACIÓN CON EL ESTADO Y EFECTOS INSTITUCIONALES
El economista percibe un aumento de la desconfianza hacia el Estado por parte de las universidades, debido a procesos de regulación complejos y decisiones poco claras. Señaló que muchas instituciones han visto reducidos sus ingresos y han debido ajustar sus proyectos educativos. Hay alrededor del 20% de estudiantes que son de deciles que no les corresponde la gratuidad y la están recibiendo , afirma, lo que representa un costo significativo.
Beyer observó que las universidades han experimentado caídas en sus ingresos operacionales por estudiante, en promedio de un 9%. Sobre las restricciones de edad o de adscripción, considera que no generan grandes ahorros ni afectan el acceso, que ya es elevado. Esa limitación (de edad) no creo que sea una buena idea. Primero, no hay grandes ahorros ahí , asegura.
Finalmente, el exministro cuestionó iniciativas como negar la gratuidad a quienes cometan delitos en el contexto escolar: En la práctica no va a funcionar y dado que no va a funcionar, veo innecesario que se introduzca . Para Beyer, el efecto de estas medidas es modesto y no resuelve los problemas estructurales del sistema.