Publicado 27/09/2026 19:11

Innovación agrícola busca llevar la cosecha de sandías a noviembre en Marchigüe

Santiago 28 Sep. (ATON) -

La iniciativa busca determinar si el uso de microtúneles y portainjertos permite adelantar la producción, además de evaluar alternativas de cobertura y fertilización con menor impacto ambiental.

Lograr que las primeras sandías puedan cosecharse a fines de noviembre, antes de la plena temporada, es el objetivo de tres ensayos que actualmente se desarrollan en distintas localidades de Marchigüe, a partir de un trabajo conjunto entre la Universidad de O Higgins (UOH), Prodesal Marchigüe y agricultores beneficiarios del programa.

La iniciativa está a cargo de un equipo del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3) de la UOH y busca generar información local sobre diferentes manejos que podrían permitir adelantar el establecimiento y la cosecha de este cultivo en el secano de la Región de O Higgins.

Los ensayos incorporan cuatro componentes: plantas injertadas, microtúneles, mulch biodegradable y biolana, un biofertilizante producido localmente.

El trabajo es liderado por el académico Rodrigo Contreras Soto, junto a los profesionales Gonzalo Carreño y Sebastián Flores Chacón, de la Universidad de O Higgins, y Mauricio Avello, de Prodesal Marchigüe.

Uno de los principales elementos que se encuentra bajo evaluación son los microtúneles, utilizados para entregar mayor protección al cultivo durante sus primeras etapas de desarrollo.

El uso de microtúneles sí puede tener un efecto adelantando la producción, porque permite proteger el cultivo contra variaciones climáticas extremas como heladas o lluvias excesivas en etapas tempranas, entre agosto y septiembre , explica Rodrigo Contreras Soto, director y académico del ICA3.

A esta estrategia se suma la utilización de portainjertos. Su aporte está relacionado con entregar mayor vigor a las plantas y favorecer una exploración más amplia del suelo en comparación con las plantas de sandía francas.

El ensayo permitirá precisamente comparar ambos tipos de plantas, considerando aspectos como el rendimiento, la calidad de los frutos y la evolución de los diferentes estados fenológicos del cultivo.

Los primeros resultados deberían salir a inicios de diciembre , señala Contreras.

El proyecto también incorpora mulch biodegradable, cuya principal función es controlar el crecimiento de malezas y disminuir la competencia por nutrientes. En este caso, se analiza además como una alternativa frente al uso de plásticos convencionales no biodegradables.

Otro de los componentes es la biolana, biofertilizante producido en el secano de la Región de O Higgins. Si bien el equipo no le atribuye por ahora un efecto directo sobre el adelanto de la cosecha, su utilización podría entregar resultados de interés para las y los agricultores participantes.

Más allá de los aspectos productivos, conseguir una cosecha a fines de noviembre podría representar una oportunidad económica para los productores de la zona, debido a la posibilidad de comercializar sus sandías antes del periodo de mayor oferta y acceder eventualmente a mejores precios.

Sin embargo, el establecimiento temprano también presenta desafíos. Uno de los principales riesgos se concentra durante el primer mes, cuando las bajas temperaturas y una eventual helada pueden afectar los plantines en una etapa clave del desarrollo del cultivo.

A partir de estos ensayos, el equipo busca contar con antecedentes generados directamente en el territorio que permitan evaluar alternativas para diversificar las fechas de cosecha de sandía en el secano de O Higgins.

De esta manera, el trabajo combina herramientas de protección frente a las condiciones climáticas, uso de portainjertos y alternativas de cobertura de suelo con menor impacto ambiental, considerando tanto los resultados productivos como su potencial beneficio para la agricultura local.

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