Santiago 12 Ago. (ATON) -
La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, junto al director de la Academia Motos Chile, Sebastián Moya, encabezaron una demostración práctica de medición de ruido a distintas motocicletas.
La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, junto al director de la Academia Motos Chile, Sebastián Moya, encabezaron una demostración práctica de medición de ruido a distintas motocicletas, en el marco de la actualización de la norma que regula la emisión de ruido de vehículos livianos, medianos y motocicletas.
El ruido es un contaminante invisible. No se ve, pero se siente, y afecta la salud y calidad de vida de las personas. Por eso estamos revisando el decreto que regula el ruido de las motos, porque hoy la norma solo mide el ruido cuando cada modelo llega a Chile y buscamos ir más allá e incorporar formas de medir para el control del ruido que generan una vez que ya circulan por la calle , señaló la ministra Toledo.
Asimismo, explicó que una misma moto puede generar hasta 1.000% más ruido cuando se modifica su escape, lo hemos medido y lo hemos comprobado, y por eso necesitamos actuar. No se trata de demonizar a las motos ni a los motociclistas, nuestro llamado es a una mejor convivencia, porque con ellos, y no contra ellos, vamos a lograr que todos vivamos mejor .
De acuerdo a la cartera de Medio Ambiente, el proceso de revisión del decreto, vigente desde 2019, evalúa incorporar mecanismos de control del ruido que generan las motocicletas una vez que ya circulan por la calle.
Entre las alternativas que se evalúan en el marco de esta revisión se encuentran fortalecer el control del ruido durante la revisión técnica o incorporar inspección en terreno.
Mediciones realizadas por el Ministerio del Medio Ambiente a 226 motocicletas de 26 marcas y cilindradas entre 100 cc y 2.500 cc mostraron diferencias de hasta 20 decibeles entre motos nuevas homologadas y esas mismas unidades en uso, asociadas principalmente a silenciadores en mal estado o modificaciones al sistema de escape.
A esto se suma la proliferación de motocicletas informales o hechizas y las llamadas "motos mosquito", vehículos irregulares que, según estudios de la Universidad Católica, pueden emitir hasta 100 veces más gases tóxicos que un auto promedio y el doble de ruido permitido.
El tránsito vehicular es, además, la principal fuente de ruido ambiental en las ciudades y se estima que es responsable de al menos el 70% de los niveles de ruido en los centros urbanos. Según el mapa de ruido del Gran Santiago, el 26% de la población está expuesta durante el día a niveles superiores a los recomendados (> 65 dBA) y el 29% lo está durante la noche (> 55 dBA).
Junto con dar a conocer los avances de la revisión normativa, las autoridades entregaron una serie de recomendaciones para que los propios motociclistas contribuyan a reducir el ruido que generan sus vehículos. Entre ellas, mantener el sistema de escape original u homologado sin retirar silenciadores, revisar periódicamente el escape y sus fijaciones, realizar una buena mantención del motor y la transmisión, acelerar de forma progresiva evitando revolucionar el motor innecesariamente, y moderar especialmente la conducción en zonas residenciales, cercanías de hospitales, colegios y en horario nocturno.
En esa línea, el director de la Academia Motos Chile, Sebastián Moya, sostuvo que gran parte del ruido que genera una moto no depende de su potencia, sino de cómo se conduce y cómo se mantiene. Con un escape en buen estado, una mantención al día y una conducción responsable, cualquier motociclista puede reducir considerablemente el ruido que produce, y eso también es una forma de cuidar a los demás y de ganarnos un mejor lugar en la convivencia con el resto de los vehículos .