Santiago 10 Jul. (ATON) -
Durante un resfrío, un contagio de influenza u otro cuadro respiratorio, uno de los aspectos más relevantes es mantener una adecuada hidratación. En ese sentido, la sopa de pollo puede ser una preparación especialmente útil, porque es principalmente acuosa y suele consumirse caliente.
La sopa de pollo es una de las recomendaciones caseras más tradicionales para aliviar las molestias de las enfermedades respiratorias comunes en invierno.
De acuerdo con Consuelo Burgos, nutricionista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U. de Chile, sus principales beneficios se relacionan con la hidratación, la temperatura del líquido y la posibilidad de incorporar ingredientes nutritivos en un momento en que muchas personas disminuyen su ingesta de alimentos.
Si bien algunos estudios han sugerido posibles beneficios inmunológicos asociados a esta preparación, la especialista advierte que estos resultados no pueden trasladarse directamente a la población general.
No existe evidencia científica convincente que asocie el consumo de sopa de pollo con la reducción del riesgo de contraer virus respiratorios. Desde el punto de vista metodológico, no se puede afirmar que prevenga el contagio , explica.
Durante un resfrío, un contagio de influenza u otro cuadro respiratorio, uno de los aspectos más relevantes es mantener una adecuada hidratación. En ese sentido, la sopa de pollo puede ser una preparación especialmente útil, porque es principalmente acuosa y suele consumirse caliente.
En un cuadro respiratorio, lo que tenemos que resguardar es, efectivamente, la hidratación, ya que nos ayudará mucho a eliminar la mucosidad propia de estos procesos infecciosos , señala Burgos.
A esto también se suma el efecto del vapor de la sopa, el cual puede contribuir a despejar temporalmente las vías respiratorias y también mejorar la sensación de respiración. Específicamente, la especialista lo compara con lo que ocurre al tomar una ducha caliente: el vapor puede generar alivio de la congestión nasal y facilitar momentáneamente la respiración.
Por esta razón, más que actuar como un medicamento o una cura, la sopa de pollo puede entenderse como una preparación de apoyo: ayuda a hidratar, aporta temperatura, puede ser fácil de consumir cuando existe menor apetito y permite incorporar alimentos nutritivos en un momento en que muchas personas reducen su ingesta.
Aunque los caldos y sopas instantáneos pueden parecer una alternativa rápida, la recomendación de la especialista es privilegiar las preparaciones caseras. Esto permite controlar mejor los ingredientes, moderar la cantidad de sal y evitar el exceso de sodio y aditivos que suelen estar presentes en productos procesados.
Para una preparación más recomendable durante un cuadro respiratorio, Burgos sugiere considerar algunos aspectos básicos:
- Usar pollo sin piel, para reducir el aporte de grasa.
- Incorporar verduras como cebolla, ajo y zanahoria, que aportan sabor y nutrientes.
- Mantener una consistencia más líquida que espesa, para favorecer la hidratación.
- Moderar la cantidad de sal y agregarla, idealmente, al final de la cocción.
- Agregar arroz, fideos o papas solo si se desea, ya que no son indispensables cuando el objetivo principal es hidratar y aliviar los síntomas.
En el caso de personas con diabetes, la nutricionista advierte: Hay que tener especial cuidado con el volumen de carbohidratos que se incorporan, considerando papas, fideos, arroz e incluso algunas verduras como zanahoria o zapallo .
Además de esta preparación, la especialista recuerda que, durante los cuadros respiratorios, es importante mantener el consumo de frutas, verduras frescas y líquidos. Estos alimentos aportan vitaminas, fibra y nutrientes que contribuyen al funcionamiento del sistema inmune y de la microbiota intestinal.