Santiago 15 Feb. (ATON) -
Reducir cafeína, evitar alcohol nocturno y priorizar cenas livianas mejora la calidad del sueño.
Dormir de manera reparadora se ha vuelto cada vez más complejo para muchas personas en Chile, transformándose en un problema cotidiano que impacta directamente en la salud física y mental. En este escenario, la alimentación y los hábitos diarios cumplen un rol clave para favorecer un descanso adecuado.
La jefa de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad de O Higgins, Claudia Novoa, explica que el sueño está estrechamente relacionado con el funcionamiento metabólico y hormonal del organismo. Por ello, una dieta desordenada, el exceso de estimulantes o las cenas abundantes pueden interferir con los procesos fisiológicos que permiten iniciar un descanso profundo.
En ese sentido, la especialista señala que el organismo necesita de una alimentación equilibrada durante el día y una cena liviana y nutritiva para favorecer la regulación del sistema nervioso y la producción de hormonas asociadas al sueño, como la melatonina . Respecto de esta última, advierte que su uso debe ser puntual y supervisado, ya que la melatonina puede ser útil en situaciones específicas, como desajustes del ciclo sueño-vigilia, pero su consumo sin supervisión puede alterar el ritmo natural del sueño .
Desde el ámbito nutricional, Novoa recomienda incorporar alimentos ricos en triptófano como huevos, plátanos, pavo o frutos secos junto a preparaciones simples que incluyan verduras, proteínas magras, yogur natural, frutas y semillas. También sugiere infusiones con efecto ansiolítico leve, como melisa o manzanilla, dentro de una rutina nocturna saludable. Estos alimentos y complementos naturales pueden ayudar a inducir un estado de relajación, siempre que se integren a un contexto de hábitos saludables de alimentación. No son soluciones aisladas, sino parte de un enfoque integral del descanso , subraya.
Otro factor relevante es la presencia de estimulantes en la dieta. La nutricionista advierte que la cafeína consumida durante la tarde puede impedir un sueño profundo, mientras que el alcohol, aunque induce somnolencia inicial, provoca interrupciones posteriores del descanso. Por ello, recomienda reducir estos productos, ordenar los horarios de comida y priorizar cenas livianas con legumbres, frutas, hidratos de carbono complejos y proteínas de fácil digestión.
Finalmente, la académica enfatiza la importancia de planificar la alimentación diaria, mantener una adecuada hidratación y buscar apoyo profesional cuando las dificultades para dormir persisten. Dormir bien no depende de una solución rápida, sino de decisiones cotidianas sostenidas. Hay que aprender a dormir, partiendo por cuidar nuestra alimentación, y acudir a especialistas en sueño, en caso de afectaciones prolongadas , concluye.