Santiago 4 Abr. (ATON) -
Una investigación internacional basada en documentos filtrados expuso una estrategia de desinformación atribuida a una red rusa conocida como La Compañía , cuyo objetivo era desacreditar al gobierno de Javier Milei e incluso provocar tensiones diplomáticas entre Chile y Argentina.
Una investigación internacional basada en documentos filtrados expuso una estrategia de desinformación atribuida a una red rusa conocida como La Compañía , cuyo objetivo era desacreditar al gobierno de Javier Milei e incluso provocar tensiones diplomáticas entre Chile y Argentina mediante noticias falsas cuidadosamente diseñadas.
Según consigna T13, uno de los episodios más delicados de esta supuesta operación rusa que involucra a nuestro país se sitúa en agosto de 2024. De acuerdo a los registros analizados, la red impulsó una noticia falsa que afirmaba que tres ciudadanos argentinos habían sido detenidos en Chile con explosivos, drones y mapas electrónicos.
La narrativa buscaba instalar una acusación grave: que el gobierno argentino habría enviado un supuesto grupo de sabotaje para atacar el gasoducto transandino en territorio chileno.
El trasfondo de esta operación apuntaba a generar desconfianza bilateral, sugiriendo incluso intereses geopolíticos ligados a contratos energéticos y tensiones internacionales.
Según openDemocracy, los documentos filtrados también revelan que la estrategia iba más allá de un solo caso. Entre los contenidos planificados figuraban titulares alarmistas que buscaban tensionar aún más la relación entre ambos países con mensajes como Se están reclutando soldados en Argentina para una guerra con Chile o mencionando supuestos planes de fragmentación territorial, incluyendo referencias a un Mapa de la partición de Chile tras la guerra con Argentina .
Aunque no hay evidencia de que estos contenidos se hayan difundido masivamente, según la investigación, formaban parte de una estrategia diseñada para explotar temores históricos y nacionalistas.
Especialistas coinciden en que estas operaciones no buscan necesariamente favorecer a un actor político específico. El propósito sería generar caos, erosionar la confianza pública y debilitar las instituciones democráticas.