Santiago 13 Mar. (ATON) -
"Para ampliar el alcance global del suministro existente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar", ha anunciado el titular de la cartera, Scott Bessent.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido una licencia para permitir la compra de petróleo ruso que ya haya sido cargado en buques, pese a las sanciones impuestas a Moscú a causa de la guerra de Ucrania y ante el aumento de los precios del crudo por la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz.
"Para ampliar el alcance global del suministro existente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar", ha anunciado el titular de la cartera, Scott Bessent, en una publicación en redes sociales.
En la misma, el secretario del Tesoro ha indicado que "esta medida, de alcance limitado y a corto plazo, se aplica únicamente al petróleo que ya está en tránsito y no aportará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso", alegando que Moscú "obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de los impuestos aplicados en el punto de extracción".
"Las políticas energéticas del presidente (Donald) Trump han impulsado la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord, lo que ha contribuido a la reducción de los precios del combustible para los estadounidenses trabajadores", ha subrayado.
Sin embargo, el aumento en los precios del crudo ya ha afectado a los carburantes con una evolución de precios que ha llegado a superar los 100 dólares el barril y que se sitúa actualmente en los 96, en el caso del West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos.
Bessent ha alegado que "el aumento temporal de los precios del petróleo es una perturbación temporal que, a largo plazo, beneficiará enormemente a nuestra nación y a nuestra economía".
Pese a esta valoración del secretario del Tesoro, la Administración de Donald Trump ha dado de este modo un paso más en sus intentos por aliviar la acuciada situación del mercado de hidrocarburos, sacudido estas semanas por el cierre efectivo del estrecho de Ormuz.
Desde el comienzo de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, respondida por Irán y por milicias proiraníes en Oriente Próximo, este paso, por el cual suele circular alrededor de una cuarta parte del comercio marítimo mundial del petróleo -además de un volumen importante de gas natural licuado y fertilizantes-, ha sido escenario de un notablemente reducido tráfico marítimo, así como de reiterados ataques contra algunos de los pocos buques que han intentado cruzarlo.