Santiago 23 de junio 2025. Fotografias referenciales de la Contraloria General de la Republica ubicada en la comuna de Santiago. Javier Salvo/Aton Chile - JAVIER SALVO/ATON CHILE
Santiago 28 Sep. (ATON) -
La Contraloría Regional del Biobío detectó diversas irregularidades y debilidades de control en la ejecución del Programa Inversión en la Comunidad del Biobío (Proempleo), considerada como una de las principales políticas de empleo de la zona.
La Contraloría Regional del Biobío detectó diversas irregularidades y debilidades de control en la ejecución del Programa Inversión en la Comunidad del Biobío (Proempleo), considerada como una de las principales políticas de empleo de la zona.
Desde la entidad fiscalizadora dieron un plazo de 15 días hábiles al servicio para iniciar un sumario que pueda determinar las eventuales responsabilidades administrativas.
Según el Informe Final N°180 de 2026, la Contraloría estableció que 1.044 beneficiarios no cumplían con los requisitos exigidos por la normativa para formar parte del programa, esto dado que las personas percibían rentas u honorarios de otras entidades, mantenían más de un empleador o recibían pensiones sobre los límites permitidos para ser incluidos en la iniciativa.
La auditoría también advirtió riesgos para la transparencia y objetividad en el ingreso de beneficiarios. En este aspecto se estableció que la Delegación no contaba con procedimientos formalizados para regular las incorporaciones y reemplazos de participantes.
En la práctica, dirigentes sindicales vinculados al programa proponían personas para ocupar vacantes, pese a que las bases y convenios no les otorgaban facultades para hacerlo. Se identificó que 343 beneficiarios mantenían vínculos con 138 dirigentes sindicales participantes del programa, mientras que otros 116 registraban relaciones familiares con personas vinculadas a entidades ejecutoras privadas.
A ello se suman lazos de parentesco entre integrantes de la coordinación regional del programa y algunos beneficiarios.
El informe también observó que 813 favorecidos fueron contratados en establecimientos educacionales sin que se acreditara su idoneidad psicológica para el desarrollo de las funciones que desempeñaban.
Ahora, la Delegación deberá establecer cuáles de ellos realizaron efectivamente funciones comprendidas en la ley N°19.464, regularizar la situación de quienes continúen desempeñándolas e implementar un control previo para futuras destinaciones
Asimismo, se estableció que 1.692 beneficiarios mantenían autorizaciones de flexibilidad horaria dadas por las entidades ejecutoras, otorgadas sin un procedimiento formal que regulara requisitos, condiciones y mecanismos de control.
La Contraloría identificó 9 beneficiarios que registraban salidas del país durante períodos en que hacían uso de licencias médicas.
Ejecución de proyectos
Respecto de la ejecución de los proyectos, se revelaron falencias en los controles de asistencia y supervisión. De acuerdo a la entidad fiscalizadora, 15 recintos estaban cerrados, impidiendo verificar la presencia de 75 beneficiarios. Además, se encontró que otras 33 personas no estaban en sus lugares de trabajo sin justificación.
En materia administrativa, se encontraron reiterados problemas y graves deficiencias en la tramitación de los convenios con entidades ejecutoras privadas. Constatando que 22 convenios fueron ejecutados pese a que sus resoluciones aprobatorias fueron representadas por la Contraloría durante el trámite de toma de razón. De ellos, solo siete fueron reingresados una vez ya ejecutados, siendo nuevamente representados, por lo que fueron materializados sin una revisión previa adecuada.
Rendición de cuentas
La revisión financiera reveló que las rendiciones eran administradas principalmente mediante planillas Excel, mientras que el Sistema de Rendición Electrónica de Cuentas no contenía el detalle completo de los gastos ni la documentación de respaldo correspondiente.
Junto con ello, se detectó el pago de bonos de movilización a beneficiarios que se encontraban con licencia médica, por un monto de $4,6 millones, además de transferencias por más de $4,4 millones correspondientes a cuotas sindicales, ahorros y descuentos voluntarios efectuadas a cuentas de personas naturales, sin que esta acción se ajuste a la normativa vigente.
Finalmente, la Contraloría General remitirá los antecedentes al Ministerio Público por los posibles ilícitos que puedan existir en este caso.