Santiago 6 May. (ATON) -
La propuesta busca prevenir estafas internacionales realizadas mediante llamados telefónicos, así como proteger y fomentar el empleo local de teleoperadores. Esto, a través de la prohibición de subcontratar servicios de call center que operen fuera de Chile.
Prevenir estafas internacionales realizadas mediante llamados telefónicos, así como proteger y fomentar el empleo local de teleoperadores, es el objeto del proyecto de ley que busca prohibir la subcontratación de call center que operen desde el extranjero.
La propuesta, que la Cámara de Diputados despachó al Senado, plantea imponer una sanción de mil unidades de fomento a las empresas que subcontraten estos servicios operados fuera del territorio nacional.
Esto, ya sea para contactar o ser contactados con terceros, por vía telefónica, medios telemáticos, aplicaciones digitales o cualquier otro medio electrónico, para la atención, información o asesoramiento comercial o administrativo, venta o promoción de productos, servicios o recepción de reclamos.
La iniciativa presentada a la Sala por el diputado y autor de la moción, Gonzalo Winter, tenía informe negativo de la Comisión de Economía. Sin embargo, las y los diputados en la sesión de Sala optaron por su aprobación y despacho al Senado.
En el debate, los diputados Jorge Díaz y Gonzalo Winter criticaron el mal uso que se hace de las llamadas de los call center para realizar spam o estafas desde el extranjero. Igualmente, que se privilegie contratar estos servicios, para abaratar costos, en países con menos exigencias laborales.
En esa línea, su autor recalcó que este proyecto también busca fomentar la creación de empleo nacional.
Por el contrario, los diputados Luis Sánchez y Luis Pardo consideraron que el proyecto atenta contra la dinamización de la economía.
Además, se planteó que va en contra de la reciprocidad establecida en tratados internacionales, que permite que call center chilenos vendan sus servicios en el extranjero.
Finalmente, en materia de spam, añadieron que el proyecto no aborda el tema y que, para eso, hay que poner el foco en las tecnologías que las detienen.
Entre los argumentos del proyecto se expresa que la expansión de la industria de llamados telefónicos generó tanto efectos positivos como externalidades negativas.
Al respecto, si bien constituye una importante fuente de empleo y facilita la comunicación entre consumidores y proveedores, su uso derivó en prácticas invasivas de carácter publicitario, mecanismos de cobranza extrajudicial abusivos y en un aumento sostenido de delitos cometidos mediante llamadas fraudulentas.
El texto de la moción indica que en Chile esta industria emplea cerca de 30 mil personas, en su mayoría mujeres.
No obstante, hay una creciente tendencia a la subcontratación internacional cercana al 41%, principalmente hacia países como Perú y Colombia que cuentan con menores estándares laborales.