Santiago 26 May. (ATON) -
El Tribunal Oral Penal de Arica condenó a los venezolanos Yorman Espinoza Aguilera, Eder Espitia Carrillo y Alfredo José Timaure, integrantes de la banda de "Los Gallegos" del cerro Chuño, a 3 años y un día de presidio por un secuestro cometido en agosto pasado. También recibieron penas por tráfico.
El Tribunal Oral Penal de Arica condenó a los venezolanos Yorman Espinoza Aguilera, Eder Espitia Carrillo y Alfredo José Timaure, integrantes de la banda de "Los Gallegos" del cerro Chuño, a 3 años y un día de presidio, por un secuestro cometido en agosto pasado.
Además, en fallo unánime, el tribunal condenó a Espitia Carrillo a las penas de 5 años y un día y 3 años y un día de presidio, en calidad de autor de los delitos de tráfico de drogas y porte ilegal de arma de fuego.
Asimismo, el tribunal sentenció a Alfredo José Timaure a la pena de 3 años y un día de presidio, y a Yorman Espinoza Aguilera y Ender Espitia Carrillo a la pena de 61 días de presidio, como autores del delito consumado de asociación delictiva.
Una vez que el fallo quede ejecutoriado, el tribunal dispuso que se proceda a la toma de muestras biológicas de los sentenciados para determinar sus respectivas huellas genéticas e inclusión en el registro nacional de ADN de condenados.
El tribunal dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que en horas de la tarde del 1 de agosto de 2025, la víctima N.L. -también venezolano- fue contactada en el sector Cerro Chuño de la ciudad de Arica por Víctor Salazar Oliveros, integrante de la agrupación denominada Los Gallegos , quien le indicó que debía acompañarlo para conversar por instrucciones de Alfredo José Timaure, alias Jumper , sujeto que ejercía funciones de dirección dentro de dicha organización.
SECUESTRADO EN EL VALLE DE AZAPA
Posteriormente, Víctor Salazar Oliveros pasó a buscar a Deiber Tobar Terán, alias Gato , trasladándose todos en un vehículo hasta un inmueble ubicado en pasaje Pablo Ku del sector Las Maitas del valle de Azapa, inmueble utilizado por integrantes de la organización como casa de seguridad y centro operativo.
En el lugar la víctima fue privada ilegítimamente de libertad, y retenida contra su voluntad mediante amarras, amenazas y encerrada en una habitación del inmueble. Durante el cautiverio, Víctor Salazar Oliveros efectuó una videollamada a Alfredo José Timaure, alias Jumper , quien manifestó que la víctima colaboraba con un grupo rival denominado Tren del Coro , por lo que debía ser eliminada.
Posteriormente, Ender Espitia Carrillo llegó al inmueble y reforzó las amarras de la víctima utilizando cinta adhesiva y otros elementos de inmovilización, permaneciendo, además, al interior del inmueble efectuando labores de vigilancia y control.
La víctima logró romper una ventana del inmueble, cortó parcialmente las amarras con fragmentos de vidrio y huyó lesionada por sectores agrícolas del valle de Azapa, pese a ser perseguida por integrantes de la agrupación, entre ellos Ender Espitia Carrillo, Yorman Espinoza Aguilera y Deiber Tobar Terán, logró solicitar auxilio a terceros y, posteriormente, a personal policial.
En el inmueble, específicamente al interior de una mochila ubicada en una de las habitaciones utilizadas por la organización, se guardaba cannabis con un peso bruto de 2.190 gramos y un peso neto de 1.974,6 gramos, sustancia destinada al tráfico ilícito y respecto de la cual Ender Espitia Carrillo mantenía conocimiento, acceso y dominio funcional.
También fue encontrada una pistola semiautomática apta para el disparo, junto a cargadores y municiones compatibles, especies respecto de las cuales Ender Espitia Carrillo mantenía conocimiento, acceso y dominio funcional, sin contar con autorización legal para su porte o tenencia. Asimismo, en el inmueble fue encontrada una pistola a fogueo.
OPERABAN EN ARICA E IQUIQUE
A la época de los hechos, Ender Espitia Carrillo, Yorman Espinoza Aguilera y Alfredo José Timaure integraban una organización estable y estructurada vinculada a la agrupación Los Gallegos , conformada además por Víctor Salazar Oliveros, Deiber Tobar Terán y otros sujetos no identificados.
La organización operaba de manera coordinada en las ciudades de Arica e Iquique, manteniendo distribución funcional de roles, utilización de casas de seguridad, vehículos, teléfonos celulares y medios materiales destinados a la perpetración de ilícitos.
En dicha estructura, Alfredo José Timaure ejercía funciones de jefatura y coordinación respecto de los demás integrantes, impartiendo instrucciones y manteniendo control sobre las actuaciones desarrolladas por miembros operativos de la organización en la ciudad de Arica.