Santiago 6 Jun. (ATON) -
Los feligreses estaban reunidos con el párroco Cristian Giadach, celebrando sus 30 años de sacerdocio, cuando se produjo el tiroteo. Todos se arrojaron al suelo en medio del pánico, mientras el sujeto blanco de los disparos se refugiaba en la sacristía.
Un sujeto de 27 años, de nacionalidad colombiana, fue baleado anoche por desconocidos al interior de una parroquia de Rancagua mientras los feligreses se encontraban reunidos junto al cura párroco después de una misa.
El violento hecho se registró a las 20 horas en la Parroquia Divino Maestro, ubicada en calle Marta Brunet, hasta donde llegó la víctima mientras escapaba de sujetos armados que le dispararon en el interior y se dieron a la fuga.
Los feligreses estaban reunidos con el párroco Cristian Giadach, celebrando sus 30 años de sacerdocio, cuando se produjo el tiroteo. Todos se arrojaron al suelo en medio del pánico, mientras el sujeto blanco de los disparos se refugiaba en la sacristía.
Sobre lo sucedido, el coronel Luis Rebolledo, prefecto del Cachapoal de Carabineros, informó que "al terminar la misa que se desarrollaba a esa hora, dos sujetos en un vehículo amenazaron a la víctima de 27 años, sin antecedentes policiales y de nacionalidad colombiana".
Añadió que "al sentirse intimidado huye hacia el interior de la iglesia, siendo seguido por uno de los antisociales, quien efectuó múltiples disparos, lesionando al sujeto antes indicado en sus extremidades". Posteriormente, un segundo sujeto también disparó al interior.
El herido fue trasladado al Hospital Regional Rancagua con heridas en cadera y tobillo, mientras que el caso comenzó a ser investigado por la Fiscalía ECOH. Se informó que el herido es hijo de una mujer asesinada a balazos en el centro de la capital de O'Higgins.
Por su parte, el alcalde de Rancagua, Raimundo Agliati, declaró que "lo ocurrido esta noche en la parroquia Divino Maestro es gravísimo y merece la más absoluta condena. Que sujetos armados efectúen disparos en el contexto de una misa constituye un hecho de violencia inaceptable que golpea a toda nuestra comunidad".
"Como alcalde de Rancagua quiero ser muy claro: no vamos a normalizar la violencia ni aceptar que nuestras familias, nuestros barrios, nuestros espacios públicos o nuestros lugares de culto se transformen en escenarios de delincuencia", cerró.