Publicado 24/07/2026 08:36

Klopp: "Si pensáis que soy un desastre, decídmelo y me iré sin pedir ni un euro"

24 July 2026, Hesse, Frankfurt/Main: Juergen Klopp reacts during a press conference to introduce the new national team head coach. Photo: Florian Wiegand/dpa
24 July 2026, Hesse, Frankfurt/Main: Juergen Klopp reacts during a press conference to introduce the new national team head coach. Photo: Florian Wiegand/dpa - Florian Wiegand/dpa

   "Tenemos que jugar de una manera que demuestre que somos capaces de ser campeones del mundo"

   FRANKFURT (ALEMANIA), 24 Jul. (dpa/EP) -

   El nuevo seleccionador de Alemania, Jürgen Klopp, ha asegurado este viernes en su presentación que no puede prometer conquistar el Mundial 2030, aunque sí se comprometió a construir un equipo capaz de ilusionar de nuevo y de competir al máximo nivel, al tiempo que lanzó una contundente advertencia sobre los límites de la crítica al asegurar que abandonará el cargo si su familia se convierte en objetivo.

   "No hago este trabajo por mí. Lo hago por vosotros. Si pensáis que soy un desastre, decídmelo a la cara y me iré inmediatamente, sin pedir ni un euro de indemnización. Si la Federación dice que soy un desastre, me iré. Pero si vais contra mi familia, también me marcharé. Criticadme cuando algo no funcione; estaré encantado de trabajar para mejorarlo. Todo gira en torno al trabajo. Mi carrera termina aquí y ojalá este sea el punto culminante de ella", sentenció en rueda de prensa.

   Pero en la misma, dejó claro que hará todo lo posible para ser dignos de volver a ser campeones del mundo. "Lo daré todo, no para que seamos campeones del mundo, sino para que juguemos de una manera que demuestre que somos capaces de serlo. No podemos hacerlo sin la gente que está a nuestro lado. Quiero que la afición se vaya a casa pensando: 'Qué bien ha jugado Alemania'", aseguró.

   Klopp, quien fue baza electoral del excandidato a la presidencia del Real Madrid Enrique Riquelme, aseguró que la selección puede unir de nuevo a los alemanes "como casi ninguna otra cosa". "Precisamente eso es lo que hace que esta tarea sea tan especial para mí. Afrontaremos este desafío con humildad y paciencia para desarrollar un equipo en el que todos luchen el uno por el otro, disfruten del fútbol y detrás del cual las personas de nuestro país puedan unirse con plena convicción", afirmó.

   Klopp, de 59 años y con contrato hasta el Mundial 2030 de España, Portugal y Marruecos, reconoció el peso del cargo y la responsabilidad que supone asumir el banquillo de una selección que ha caído en las primeras rondas de los tres últimos Mundiales desde su título en Brasil 2014. "Es un gran honor estar sentado aquí. Cuando tu nombre se vincula al cargo de seleccionador sientes aún más su magnitud y la responsabilidad que conlleva. Sabiendo de dónde vengo, nunca habría imaginado que algún día llegaría a esto", confesó.

   Insistió en que el objetivo pasa por recuperar una identidad reconocible sobre el césped. "La presión tras pérdida será un tema importante, al igual que una idea de juego clara. Jugaremos con una línea de cuatro atrás y con extremos. Los organizadores de juego de la generación actual están en las bandas. Quiero jugar un fútbol que guste a todo el mundo, aunque quizá no tenga un éxito inmediato", explicó.

   En ese sentido, pidió rebajar la presión y asumir la realidad competitiva actual del combinado germano. "Necesitamos tener unas expectativas realistas. ¿Somos tan buenos como Francia? No. Si dijéramos lo contrario, no estaríamos siendo sinceros. Pero aun así se les puede ganar. El éxito consiste en rendir de acuerdo con las expectativas", señaló el extécnico de Mainz, Borussia Dortmund y Liverpool.

   Klopp evitó pronunciarse sobre nombres propios, pese al debate existente en Alemania sobre el futuro del veterano Joshua Kimmich, y dejó claro que no tomará decisiones precipitadas sobre la plantilla. "Hay un talento increíble en las categorías inferiores. Los jugadores están ahí. Necesito tiempo para conocerlos y ver cómo podemos sacar el máximo rendimiento de todos", comentó, antes de destacar que el director deportivo, Rudi Völler, será "un compañero realmente importante" en esta nueva etapa.

   El nuevo seleccionador también se mostró convencido de que podrá mantener un contacto cercano con sus internacionales pese a no entrenarlos a diario. "Todos tienen teléfono. Veré sus partidos y probablemente les daré mi opinión. Antes los parones de selecciones me molestaban cuando era entrenador de clubes, pero ahora estoy deseando empezar", bromeó.

   Su primer compromiso será el 24 de septiembre ante Países Bajos en Ámsterdam, en la Liga de Naciones, seguido tres días después por el estreno en casa frente a Grecia, en Augsburgo. Klopp admitió que apenas dispondrá de cuatro días de trabajo con el grupo antes del debut. "Me gustaría ver progresos. Estoy preparado; si vosotros también lo estáis, vamos allá", señaló.

   El preparador también recordó la polémica generada tras unas declaraciones sobre Julian Nagelsmann antes de asumir el cargo y aseguró que ese episodio ya forma parte del pasado. "Le tengo un respeto absoluto. Me disculpé y aceptó mis disculpas. Creo que hoy también es un buen día para él porque este capítulo ha quedado cerrado", apuntó.

   Respecto al objetivo del Mundial de 2030, Klopp cerró con un mensaje optimista, aunque sin promesas. "Si me imagino que dentro de cuatro años somos campeones del mundo, la sensación es buena. Si todos hacemos ese ejercicio juntos y creemos que puede ocurrir, quizá al día siguiente el vecino ya no sea tan imbécil, el tiempo no parezca tan malo y todo se vea de otra manera", concluyó.

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