Publicado 29/07/2026 11:10

Infosalus.- El 60% de las personas con esquizofrenia temen que nunca podrán llevar una vida normal

Archivo - Esquizofrenia, trastorno mental
Archivo - Esquizofrenia, trastorno mental - TOMAZL/ ISTOCK - Archivo

MADRID 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

El 64 por ciento de las personas diagnosticadas con esquizofrenia temen que nunca podrán llevar una vida normal, según recoge el informe 'Más allá de lo visible: descubriendo los factores ocultos y el impacto del estigma en la esquizofrenia', elaborado por la compañía farmacéutica Teva.

El documento, elaborado a partir de una encuesta a 182 pacientes y cuidadores en Europa, incluidos 30 participantes españoles, identifica las barreras personales y sociales a las que se enfrentan las personas afectadas por este trastorno de salud mental grave, que repercute en los procesos de pensamiento, percepción, respuesta emocional e interacciones sociales.

La presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) y jefa de sección de Unidades Especiales del Hospital Clínico San Carlos, Marina Díaz Marsá, ha señalado que la esquizofrenia ha estado siempre rodeada de un "profundo estigma" que actúa como una "segunda carga" de la enfermedad.

Según ha explicado, este estigma "dificulta la adherencia terapéutica, favorece el aislamiento social, reduce las oportunidades educativas y laborales y aumenta el riesgo de depresión, desesperanza e incluso de conducta suicida".

Esta situación se pone de relieve en el informe a través de datos que apuntan a que el 91 por ciento de las personas que viven con esquizofrenia sienten que esta condición impacta negativamente en la forma en que son percibidos por otros, cómo interactúan con ellos e incluso en su percepción propia.

En comparación con otras enfermedades relacionadas con la salud mental, la esquizofrenia es uno de los trastornos más incomprendidos dentro la sociedad, lo que dificulta el bienestar de los pacientes. De hecho, el 65 por ciento de las personas con esquizofrenia asegura que rara vez tienen un 'buen día'.

ENTORNO SOCIAL

Casi la mitad de de las personas con esquizofrenia afirma no tener a nadie que le haga sentirse querido y el 42 por ciento asegura que a menudo no tiene a nadie a quien pedir consejo sobre sus problemas personales. En la misma línea, el informe detalla que el 68 por ciento tiene dificultades para mantener amistades y hasta el 74 por ciento considera que la esquizofrenia ha afectado a su vida laboral.

Desde la perspectiva de las personas cuidadoras, la esquizofrenia también tiene un impacto considerable, debido a la tensión emocional a la que se ven expuestos y la necesidad de más recursos y asesoramiento específico para apoyar a sus seres queridos. El 55 por ciento de los cuidadores revela que tiene dificultades para cuidar de su propia salud y al 90 por ciento de ellos les preocupa qué será de sus seres queridos cuando ellos fallezcan.

Díaz Marsá ha señalado que la esquizofrenia es "una enfermedad compleja", pero ha destacado que, en la actualidad, existen tratamientos "mucho más eficaces que hace apenas unas décadas", así como un mejor conocimiento de los factores que favorecen la recuperación.

Aun así, ha subrayado que "el primer paso es dejar de definir a las personas por su diagnóstico", puesto que "detrás de cada caso hay una persona con capacidades, proyectos y derechos". "Hoy sabemos que, con un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y una atención integral, muchas personas con esquizofrenia pueden estudiar, trabajar, mantener relaciones personales satisfactorias y desarrollar un proyecto de vida pleno", ha añadido.

LÍNEAS DE ACTUACIÓN

El informe detalla cinco líneas de acción para avanzar en un abordaje completo de la esquizofrenia, comenando por reforzar el apoyo por parte de los sistemas de salud mental una vez se confirma el diagnóstico de la enfermedad, ya que en este momento suele consolidarse el autoestigma de los propios pacientes.

En segundo lugar, insta al empoderamiento de los pacientes y cuidadores, ayudándoles a reconocer los factores que preceden ese estigma para fortalecer su resiliencia. Junto a esto, destaca la importancia de personalizar el abordaje y garantizar una atención multidisciplinar que responda tanto a las necesidades clínicas como a las sociales.

Otra de las propuestas se basa en fortalecer las políticas públicas que integran las necesidades de las personas con esquizofrenia, a través de planes nacionales de salud mental que incluyan estrategias de reducción del estigma y garanticen apoyo a lo largo de toda la vida.

En este punto, la doctora Díaz Marsá ha insistido en impulsar políticas que incentiven la investigación, la medicina personalizada y un acceso rápido a los programas de intervención precoz, además de ofrecer una atención comunitaria de calidad, que contemple rehabilitación psicosocial, inserción laboral y el apoyo a las familias.

"Junto a ello, la recuperación depende de que dispongamos de los mejores tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos, así como de que la sociedad ofrezca oportunidades reales de participación e inclusión", ha añadido.

Por último, el informe llama a visibilizar la esquizofrenia como eje central para impulsar un verdadero cambio. Para ello, destaca la importancia de la participación activa de los propios pacientes y sus cuidadores en el diseño de los servicios y estrategias comunitarias, aportando su visión acerca de las experiencias vividas en relación con la enfermedad.

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