Publicado 21/08/2026 09:24

Japón efectúa su primera ejecución desde la llegada al poder de la primera ministra Takaichi

Sunao Takami mató a cinco personas en 2009 al prender fuego a un local de 'pachinko' en Osaka

Archivo - March 18, 2026, Tokyo, Japan: People play pachinko machines inside a brightly lit gaming arcade in Tokyo, Japan. Pachinko is a popular form of entertainment combining elements of pinball and gambling in Japanese urban culture. Pachinko machines
Archivo - March 18, 2026, Tokyo, Japan: People play pachinko machines inside a brightly lit gaming arcade in Tokyo, Japan. Pachinko is a popular form of entertainment combining elements of pinball and gambling in Japanese urban culture. Pachinko machines - Europa Press/Contacto/Shawn Goldberg - Archivo

MADRID, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno japonés ha efectuado este viernes la primera ejecución desde la llegada al poder de la primera ministra Sanae Takaichi tras colgar en la horca a Sunao Takami, el hombre de 58 años que mató a cinco personas en 2009 al prender fuego a una casa de juegos.

La ejecución de Takami, anunciada por el ministro de Justicia Hiroshi Hiraguchi en rueda de prensa recogida por la agencia oficial de noticias Kyodo, es la primera en 14 meses. El ministro ha argumentado que la decisión ha sido tomada "tras una consideración extremadamente cuidadosa y minuciosa".

Takami empapó en gasolina un local de 'pachinko', el popular juego japonés con bolas de acero, en la ciudad de Osaka antes de prenderlo fuego. Mató a cuatro clientes y a un empleado, e hirió a una decena de personas.

La defensa de Takami argumentó que su cliente había sido víctima de "delirios derivados de una enfermedad mental", pero el Tribunal de Distrito de Osaka dictaminó que era mentalmente competente y penalmente responsable. Posteriormente, el Tribunal Superior de Osaka y el Tribunal Supremo confirmaron dicho fallo.

En junio de 2025, Takahiro Shiraishi, de 34 años, conocido como el "asesino de Twitter" de Japón, fue ejecutado tras ser declarado culpable de asesinar, desmembrar y almacenar los cuerpos de nueve personas en Zama, prefectura de Kanagawa, cerca de Tokio. La mayoría de las víctimas eran mujeres jóvenes que habían publicado pensamientos suicidas en las redes sociales.

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