Publicado 04/05/2026 06:19

El Salvador.- Trabajadores de aseguradoras avalan el "buen" funcionamiento del grupo funerario El Salvador

La Audiencia de Valladolid donde continúa el juicio por el denominado 'caso ataúdes'.
La Audiencia de Valladolid donde continúa el juicio por el denominado 'caso ataúdes'. - EUROPA PRESS

VALLADOLID 4 May. (EUROPA PRESS) -

Trabajadores de distintas compañías de seguros que han prestado servicio para el grupo funerario El Salvador han avalado con sus testimonios lo que consideran como "buen" funcionamiento de dicha mercantil, cuyos responsables y empleados comparten banquillo por el 'caso ataúdes', y, a diferencia de lo denunciado por los familiares de los difuntos, han asegurado que siempre se ofrecía la posibilidad de presenciar la cremación y de llevarse las flores tras el sepelio.

La nueva jornada celebrada este lunes en la Audiencia de Valladolid ha vuelto a contar los las declaraciones de más testigos presentados por las defensas, en su estrategia de tratar de desbaratar las incriminaciones vertidas en fechas anteriores por familiares de las personas fallecidas respecto del 'reciclaje' tanto de ataúdes como de ornamentos florales que los acusados, presuntamente, reutilizaban en sucesivos servicios fúnebres.

En este sentido, tanto José Antonio G.M. como Mónica M.G. y Fuensanta F.L, empleado el primero de las compañía Santa Lucía y las otras dos de Mapfre, la última de ellas ya jubilada, ha mantenido haber trabajado con El Salvador (Funeraria Castellana), Nevasa y La Soledad, sin que se impusiera a las familias la primera, y han negado haber presenciado irregularidades como las descritas por los perjudicados.

Los testigos de las defensas, en declaraciones recogidas por Europa Press, también han sido categóricos al afirmar que los empleados de El Salvador siempre brindaban la posibilidad de presenciar las incineraciones, con un número limitado a dos familiares, y también la facultad de llevarse las flores de recuerdo, así como que todas las gestiones con el grupo investigado las mantuvieron con el empresario Ignacio Morchón Alonso, ya fallecido.

Los declarantes han negado que su declaración estuviera mediatizada por el hecho de haber recibido cestas por Navidad de El Salvador, ya que, como así han puntualizado todos ellos, era una práctica habitual y recibían este mismo presente de las otras compañías fúnebres con las que trabajaban.

Otro de los testigos, Juan José V, quien trabajara como florista en El Salvador durante muchos años, ha apuntalado la imposibilidad de que las coronas y otros ornamentos florales pudieran haberse reutilizado en distintos sepelios debido al carácter perecedero del material.

LAS FLORES QUEDAN "MACHACADAS" PASADAS UNAS HORAS

Y es que, tal y como ha precisado, una rosa se marchitaba, se quedaba "lacia" en un par de horas y un clavel no duraba más de cinco horas en todo su esplendor. "Ni he visto que se volviera a utilizar pero es que tampoco puede hacerse porque pasadas unas horas, las flores quedan machacadas", ha zanjado el exflorista.

También han comparecido ante la sala el director comercial de Ataúdes La Fábrica, con sede en Astorga (León), entre 2007 y 2015, José María G.G, y un experto en barnizado y tapizado de féretros, igualmente ante el objetivo de los defensores de tratar de acreditar el aprovisionamiento de cajas por parte del grupo El Salvador.

En el primer caso, el testigo ha recordado que durante la época investigada Ataúdes La Fábrica surtía mensualmente a El Salvador con una media de 160 cajas y que la negociación por los precios, de entre 85 y 110 euros la unidad, se mantenía con Ignacio Morchón padre.

En su declaración, José María G.G. se ha quejado amargamente de la entrada de los chinos en el negocio de los ataúdes. "Estamos arruinados por culpa de los chinos porque estamos vendiendo al mismo precio que hace veinte años", ha denunciado el exdirector comercial, en alusión a que las cajas llegan ahora, en su mayor parte, desde el país asiático y a mitad de precio.

Aunque la Agencia Tributaria constata un flujo económico entre Ataúdes La Fábrica y El Salvador entre los años 2003 y 2010, el testigo ha asegurado que la relación comercial continuó muchos años más aunque figuraba ya como suministrador de cajas la valenciana Maderarte, a la que Victorio Senovilla, otro de los veintitrés encausados, adquirió cerca de 3.000 féretros de China que llegaron defectuosos y que, una vez reparados, llegaron a las instalaciones de la familia Morchón.

Es ahí donde entra en juego el testigo Juan P, quien ha explicado que llegó a un acuerdo con Victorio Senovilla para encargarse del reacondicionamiento de esas cajas que presentaban distintos desperfectos, antes de derivarlas al grupo El Salvador.

El declarante, que realizaba trabajos de barnizado y tapizado de las cajas, ha explicado que en un primer momento se buscó incluso, sin éxito, una nave en Pedrajas de San Esteban (Valladolid) para el almacenaje de la mercancía que el propio Senovilla le suministraba en furgonetas cargadas con cuarenta o cincuenta unidades cada vez durante casi dos años.

El juicio entra este martes en una nueva jornada en la que serán ya protagonistas distintos policías nacionales cuyas pericias se centrarán en materia de fotografías y anotaciones que figuran en las libretas de Justo M, extrabajador de El Salvador ya fallecido, así como sobre los registros y consumos de gas en las instalaciones de El Salvador.

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