Archivo - ECB President Christine Lagarde explains the Governing Council's monetary policy decisions and answers questions from journalists at the Governing Council press conference held on 29 October 2026 at 14:45 CET in Frankfurt am Main. - FELIX SCHMITT FOR ECB - Archivo
MADRID 29 Oct. (EUROPA PRESS) -
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha justificado su decisión de dimitir del cargo, que dejará el 7 de febrero de 2027, por la necesidad de abandonar el principio de neutralidad que rige la institución para aquellos asuntos ajenos al mandato y tener así libertad de expresión y libertad para abordar asuntos que no sean de política monetaria.
"No creo poder permanecer neutral. No creo poder sentirme cómoda en esa neutralidad en este momento", ha explicado la política francesa, que este jueves comunicó su decisión de abandonar el próximo 7 de febrero el cargo que desempeña desde noviembre de 2019, adelantándose así a la fecha prevista del 31 de octubre de 2027.
La salida prematura de Lagarde, de 70 años, era algo asumido desde hace meses, ya que la propia banquera central de la eurozona había reconocido su intención de dejar el cargo "unos meses" antes de lo previsto, así como su interés en recuperar completamente su voz para opinar en asuntos como las próximas elecciones en Francia, que tendrán lugar en primavera.
Si bien Lagarde no ha confirmado cuál será su destino tras dejar en febrero la presidencia del BCE, los rumores apuntan a que podría ser designada como próxima presidenta del Foro Económico Mundial, de cuyo patronato forma parte la propia Lagarde junto con otras 26 personalidades destacadas a nivel internacional de la política, los negocios y la academia.
En este sentido, se ha limitado a indicar que trasladó a sus colegas, al personal y a los gobernadores de la entidad su deseo de "tener libertad de expresión y libertad para abordar asuntos que no sean de política monetaria" sin las restricciones de neutralidad impuestas por el desempeño del cargo.
"Tenemos la obligación de ser neutrales. Ese es el precio que pagamos por ser independientes", ha afirmado la 'guardiana del euro', para quien, en estos momentos, en relación con muchos asuntos del mundo, no solo de Europa, su voz y acciones "pueden ser útiles".
"Me interesa la verdad y veo que la verdad se ve muy a menudo dañada y contradicha por tergiversaciones", ha defendido, añadiendo que "hay cosas que puedo decir, aunque que la gente me escuche o no es otra cuestión, pero siento que debo decirlas y no puedo hacerlo en mi puesto actual", ha reiterado.
En cualquier caso, Lagarde ha recordado que aún estará al frente del BCE durante dos reuniones más de política monetaria, la que tendrá lugar el próximo 17 de diciembre y luego el 4 de febrero de 2027, por lo que ha garantizado que "hasta el 7 de febrero, estaré al mando, concentrada y trabajando sin reservas ni excusas".
A este respecto, ha defendido la solidez de la gobernanza del BCE a la hora de abordar transiciones, añadiendo que la continuidad operativa siempre ha sido el principio rector de la institución, que "nunca ha fallado".
"Tengo plena confianza en que seguirá aplicando los principios de continuidad, centrados en la misión y con una acción decidida para alcanzar nuestro objetivo del 2% a medio plazo", ha añadido.
En cuanto a los posibles sucesores en la Presidencia del BCE, la francesa ha evitado pronunciarse, limitándose a decir que ya se ha iniciado el proceso para identificar un reemplazo.
"Hay muchos candidatos excelentes, mucho mejores que yo, de hecho, así que no se preocupen por la continuidad de las operaciones", ha apostillado.