Publicado 16/10/2026 14:15

Científicos demuestran que volar es la forma más eficiente de movimiento en vertebrados

Las corrientes atmosféricas pueden reducir drásticamente el coste energético del vuelo, según los investigadores

Archivo - Bandada de buitres leonados.
Archivo - Bandada de buitres leonados. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un estudio internacional en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que volar es la forma más eficiente de movimiento en los vertebrados gracias a las corrientes atmosféricas, que pueden reducir el coste energético del vuelo.

Esta investigación, publicada en la revista 'Science', desafía la creencia clásica que establece nadar como la forma de desplazamiento más eficiente entre estos animales, e incorpora por primera vez explícitamente el papel de la atmósfera como fuente de energía para las aves.

El trabajo, dirigido por el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal (MPI-AB) y la Universidad de Swansea y con participación de 68 investigadores e investigadoras de todo el mundo, es hasta la fecha uno de los análisis más completos realizados sobre el coste energético del vuelo de organismos vertebrados en la naturaleza. Además de la EBD, también ha contado con participantes de otras entidades españolas como la Universidad Miguel Hernández y la Universidad de Granada.

La investigación combina 17 años de seguimiento mediante GPS y acelerómetros de 850 individuos de 38 especies de aves y murciélagos de distintas regiones del mundo. En total, el equipo analizó 1,4 millones de localizaciones GPS y cerca de 195.000 segmentos de vuelo. A estos datos se sumaron cuatro años de registros de radar que permitieron incorporar información sobre pequeñas aves paseriformes migradoras.

Para este estudio, la Estación Biológica de Doñana del CSIC ha aportado información muy valiosa obtenida en proyectos de seguimiento con GPS de cientos de individuos de varias especies de aves a lo largo de las últimas décadas.

El equipo integró estos registros con datos atmosféricos, incluidos los vientos y las corrientes ascendentes, para estimar el coste energético del desplazamiento en condiciones reales. El análisis permitió calcular cuánto tiempo dedicaban los animales a batir las alas o a planear y comparar la energía consumida por unidad de distancia recorrida.

Los resultados distinguen dos grandes estrategias: depender principalmente del aleteo o aprovechar las corrientes atmosféricas para planear. Entre las aves planeadoras, el tamaño corporal desempeña un papel importante: en general, cuanto mayor es el ave, menos necesita batir las alas y menor es su coste energético de transporte.

"Aves planeadoras, como el cóndor andino, aprovechan las corrientes ascendentes y apenas baten las alas. Con ello, logran costes de transporte hasta un 79% menores que aves de masa similar que vuelan mediante aleteo continuo, como el cisne trompetero", explica José Antonio Donázar, investigador del CSIC en la EBD.

Los buitres como el cóndor andino constituyen uno de los ejemplos más ilustrativos de la importancia de las corrientes atmosféricas. Las siete especies analizadas en el estudio acumularon 128.000 días de vuelo y recorrieron más de 4,3 millones de kilómetros, una distancia equivalente a más de cien vueltas a la Tierra.

Durante estos desplazamientos, los buitres batieron las alas únicamente entre el 0,1 % y el 7 % del tiempo de vuelo. En lugar de mantener un aleteo continuo, estas aves aprovechan las columnas de aire ascendente para ganar altura y reducir considerablemente su gasto energético.

Esta estrategia, sin embargo, depende de que las condiciones atmosféricas sean favorables. El estudio también revela que las aves planeadoras de mayor tamaño tienen menos flexibilidad para elegir cuándo y dónde volar, ya que dependen en mayor medida de la disponibilidad de corrientes ascendentes adecuadas.

Las aves que dependen del aleteo presentan una estrategia diferente. Aunque su vuelo requiere un esfuerzo energético mayor, les permite desenvolverse en condiciones ambientales más variables.

En este grupo, el viento tiene una influencia especialmente importante. Los vientos de cola favorecen el desplazamiento, mientras que los vientos de cara aumentan la resistencia y pueden elevar el coste energético del vuelo.

Estos resultados proporcionan una herramienta clave para la conservación. Ofrecen un nuevo marco para predecir el coste energético del vuelo y determinar cómo los cambios climáticos podrían afectar a los lugares y momentos en que los animales se desplazarán en el futuro.

"Cambios en los patrones de viento y de térmicas asociados al cambio climático podrían modificar las rutas migratorias, las distribuciones geográficas y el uso del espacio por parte de muchas especies voladoras", explica Julio Blas, investigador del CSIC en la EBD y coautor del artículo.

EL PAPEL DE LAS CONDICIONES DEL AIRE

En conjunto, los resultados ponen de manifiesto que el entorno atmosférico puede actuar tanto como una fuente de energía como un factor que dificulta el movimiento. Por ello, conocer las condiciones del aire resulta fundamental para entender las estrategias de desplazamiento de las distintas especies.

El estudio proporciona un marco para estimar el coste energético del vuelo en condiciones naturales y explorar cómo las transformaciones de la atmósfera pueden influir en los movimientos de los animales. Esta información puede contribuir a anticipar cambios en sus desplazamientos y a mejorar las herramientas de conservación y gestión de la biodiversidad.

"Este estudio aporta una idea especialmente relevante: la atmósfera no es simplemente el medio donde vuelan las aves y murciélagos, sino un recurso energético esencial que puede determinar cuándo, dónde y cómo se desplazan. Esta visión cambia nuestra forma de entender la movilidad animal y proporciona herramientas para anticipar cómo responderán las especies voladoras a un mundo con patrones climáticos cada vez más cambiantes", afirma la investigadora Cortés-Avizanda.

Contador

Contenido patrocinado