Publicado 20/08/2026 12:17

La escasa aparición de nuevas especies determinó el declive de los megaherbívoros africanos

Un rinoceronte bebiendo agua frente a una  manada de elefantes bebiendo agua en un lago en el Parque Nacional de Etosha, Namibia, África.
Un rinoceronte bebiendo agua frente a una manada de elefantes bebiendo agua en un lago en el Parque Nacional de Etosha, Namibia, África. - MURATART ADOBE STOCK

MADRID 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

El factor principal que propició la pérdida de diversidad de los grandes herbívoros africanos fueron unas tasas de especiación especialmente bajas, es decir, la escasa aparición de nuevas especies. Esta es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista Nature Communications.

La investigación, en la que colabora personal del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y la Universidad de Alcalá, entre otras instituciones españolas y europeas, indica que el clima de África empezó a volverse más seco hace unos 7,2 millones de años.

Esto produjo cambios en los paisajes y en los tipos de vegetación que llevaron a una reconfiguración de las comunidades de ungulados. En este marco, aumentaron al principio tanto la aparición de nuevas especies como la desaparición de otras. Sin embargo, dejaron de surgir especies nuevas al mismo ritmo hace 3,6 millones de años.

Mientras tanto, las extinciones siguieron creciendo y se aceleraron al comienzo del Pleistoceno, hace 2,58 millones de años. Ahora, los científicos han comprobado que, al contrario de lo que se pensaba, las especies de mayor tamaño no se extinguieron más deprisa que las pequeñas.

De hecho, sus tasas de extinción fueron algo menores, aunque también las especies de megaherbívoros originaban nuevas especies con mucha más lentitud. Para alcanzar esta conclusión, han reconstruido las dinámicas evolutivas de los ungulados africanos durante los últimos 23 millones de años mediante el análisis de 3.327 registros fósiles correspondientes a 396 especies.

Su modelo ha incorporado información sobre la masa corporal, la altura de las coronas dentales, las relaciones evolutivas entre las familias y los cambios ambientales experimentados por el continente. De esta manera, el estudio muestra que los animales de menos de 45 kilogramos se extinguieron sólo un 15% más rápido que los de más de una tonelada en los momentos de máxima aridez.

En paralelo, generaban nuevas especies a un ritmo 2,2 veces superior, lo que permitió a los herbívoros pequeños y medianos compensar mejor las pérdidas. En cambio, los grandes linajes fueron perdiendo diversidad porque no aparecían suficientes especies nuevas para sustituir a las que desaparecían.

"Esto unido a la aridificación agravó este desequilibrio: favoreció la aparición de nuevas especies entre los ungulados de menor tamaño y la redujo cerca de un 20% entre los megaherbívoros", ha matizado el investigadror Óscar Sanisidro desde la Universidad de Alcalá de Henares.

El científico Ignacio A. Lazagabaster, del CENIEH, ha incidido en que la expansión de ambientes abiertos, el aumento de la aridez y la reducción de la productividad de los ecosistemas transformaron las comunidades africanas durante millones de años. "Nuestros resultados apuntan a que, aunque la actividad humana pudo contribuir a algunas desapariciones recientes, no fue la causa principal de la pérdida generalizada de estos grandes herbívoros", ha concluido.

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