Publicado 01/11/2026 14:42

Gonçalo M. Tavares, Premio Formentor 2026, alerta sobre la IA: "Puede crear tetrapléjicos intelectuales"

Rueda de prensa de Gonçalo M. Tavares, Premio Formentor 2026, en Formetor (Mallorca)
Rueda de prensa de Gonçalo M. Tavares, Premio Formentor 2026, en Formetor (Mallorca) - EUROPA PRESS

Afirma que tanto "la pobreza como el mal dominio del lenguaje ponen al ciudadano fuera de la democracia"

CABO DE FORMENTOR, 1 Nov. (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Laura Martínez) -

El escritor portugués Gonçalo M. Tavares, que recibe este domingo el Premio Formentor 2026, ha advertido sobre las nuevas tecnologías y el papel de la Inteligencia Artificial (IA) ya que puede "crear tetrapléjicos intelectuales", además de hacer un llamamiento a la importancia del lenguaje y su papel en las democracias.

"La IA puede hacer tetrapléjicos intelectuales por puro confort", ha precisado al autor y ha puesto como ejemplo que se puede "pensar, levantarse y cambiar el canal de la televisión, pero no se hace por comodidad". Como ha argumentado Tavares, delegar la escritura o el análisis en algoritmos equivale a "renunciar al ejercicio de la reflexión".

Así se ha manifestado este domingo en rueda de prensa en Formentor (Mallorca) con motivo de la concesión del Premio Formentor de las Letras, cuya ceremonia de entrega tendrá lugar este 1 de noviembre, a partir de las 20.00 horas, en el Four Seasons Resort Mallorca at Formentor.

En cualquier caso, el galardonado se ha mostrado escéptico ante el auge de la IA y la inmediatez de las redes sociales, herramientas que, afirma, han acelerado "la pérdida de concentración y el vaciado del pensamiento humano". "El móvil ha empezado a estupidificar a las personas de una forma muy clara", ha añadido, para reconocer que carece de "redes sociales".

"La IA está martilleando los cráneos y el cerebro es capturado por la tontería", ha incidido el autor que, no obstante, ha precisado que "la máquina solamente escribe y eso reduce al lenguaje a algo puramente formal cuando que el lenguaje es otra cosa, es pensamiento".

El escritor también ha comparado la mente con una disciplina atlética o artística que requiere un trabajo "constante". "El pensamiento y el lenguaje han sido siempre cuestiones de entreno intelectual diario; si el músculo no se ha entrenado, la capacidad se termina perdiendo", ha asegurado.

Para ilustrar esta pérdida del hábito mental, el autor ha compartido un recuerdo biográfico sobre su antigua habilidad para resolver complejas ecuaciones matemáticas en la infancia. Sin embargo, ha reconocido que la falta de entrenamiento le impediría descifrar "actualmente" esos mismos problemas que dominaba de niño.

El autor ha abordado otras "amenazas" de la sociedad actual como "la pobreza y el mal dominio del lenguaje, que ponen al ciudadano fuera de la democracia". "No los pobres, la pobreza. ¿Cómo puede alguien participar si tiene hambre, si no tiene palabras, pensamiento?", ha interpelado el autor para quien "la literatura no ha sido nunca un problema de bibliotecas, ha sido un problema de democracia".

Para el portugués, la urgencia material de la pobreza imposibilita la participación plena en la vida pública por lo que, mientras subsistan grandes bolsas de indigencia, la democracia seguirá "siendo un proyecto incompleto en el continente europeo". "La cuestión lingüística es una cuestión de la democracia", ha reiterado.

Precisamente, en alusión a su última novela 'El fin de Estados Unidos de América' --que próximamente llegará a España-- Tavares ha cargado contra mediciones como el Producto Interior Bruto (PIB). "Decir que Estados Unidos es el país más rico del mundo cuando tiene 40 millones de pobres es un absurdo lógico; un país rico es, en primer lugar, un país que tiene pobres", ha aseverado.

Por otro lado, ha criticado la infantilización del debate público en las sociedades occidentales y ha lamentado que cuestiones de gran complejidad hayan pasado a responderse con un simple "sí o no". A su juicio, reducir el debate a este dilema "ha desactivado" la capacidad crítica de la población, que ha transformado a los ciudadanos "en seres indefensos ante las corrientes extremistas".

En su opinión, esta falta de profundidad ha creado un "ejército de niños intelectuales" de todas las edades sin capacidad de respuesta ante "cualquier motor autoritario". Al ser preguntado sobre estos autoritarismos, el autor ha advertido sobre el fascismo, que "ha sido siempre una fuerza que se pone delante de los frágiles", argumentando que "la violencia verbal o física surge donde la palabra ha desaparecido".

Para ejemplificar esta forma de autoritarismo, el escritor ha evocado comportamientos públicos donde se ejerce la burla hacia la debilidad ajena. A su juicio, estos gestos se pueden calificar de "fascismo lingüístico" por lo que ha instado a concebir la oratoria y el argumento como "herramientas de contención" para la convivencia pacífica. "La palabra ha sido el único modo de suspender la violencia, de retrasar la violencia", ha aseverado.

Para Tavares, el dominio de la estructura lingüística constituye el pilar sobre el que se erigen los derechos ciudadanos. "En las democracias, la palabra ha tenido la potencia del karate; en vez de aprender defensa personal física, las personas deberían haber aprendido defensa personal lingüística", ha ironizado, además de alertar de que "no dominar el lenguaje es la discapacidad del ciudadano".

"LEER COSAS TONTAS PRODUCE DAÑOS LINGÜÍSTICOS E INTELECTUALES"

Preguntado por los últimos resultados del informe PISA, el galardonado ha rechazado el dogma de que "leer haya sido siempre bueno". "Leer cosas buenas ha sido bueno, pero leer cosas tontas produce graves daños lingüísticos e intelectuales", ha afirmado.

Del mismo modo, ha censurado la tendencia pedagógica de ofrecer a los más pequeños contenidos sencillos que no requieran esfuerzo. "El aprendizaje consiste precisamente en estar delante de algo que no se entiende al cien por cien desde el primer momento", ha precisado.

Tavares también se ha mostrado contrario al "sentimentalismo fácil" de los medios de comunicación y ha abogado por la importancia de la belleza: "El trabajo del artista consiste en quitar el polvo de encima de la belleza para revelar su verdad".

Ante los medios, el escritor ha reivindicado asimismo su condición de creador frente a las exigencias comerciales de la industria editorial. "Yo no soy un vendedor, soy un escritor. Necesito escribir y lo que escribo ha venido siempre en primer lugar de mi propio organismo", ha asegurado.

Además, Tavares ha defendido la particularidad del oficio de escritor, en alusión a otro de los ganadores, Pascal Quignard. "¿Hay algún escritor igual a Pascal Quignard? No. Todos han sido individuos extraordinarios", ha razonado.

Por ello, durante su intervención, el autor ha expresado su "satisfacción" por haberse sumado a un catálogo de premiados que ha definido como una "familia de coraje lingüístico y literario", en alusión a los anteriores galardonados.

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